El Gobierno y ATEN deben ser conscientes de los perjuicios que un conflicto prolongado acarrea en los chicos.
En este contexto, lo que sí debería tener en cuenta el Gobierno a la hora de volver a negociar es que en los distritos en que se alcanzó un acuerdo los números fueron superiores y que incluso, del otro lado de los puentes carreteros, el promedio de suba fue del 31 por ciento. A su vez, los docentes no deben descuidar que efectivamente los paros son antipopulares porque los padres quieren a sus hijos dentro de la escuela. Y si las aulas siguen vacías, la huelga les puede poner en contra a la gente.
Será fundamental que las partes tengan en cuenta que los principales perjudicados son los chicos y que actúen en función de esto.