Sus primeros movimientos en cancha fueron una señal. Es que en pocos minutos, rápido de reflejos, anunció la inauguración de gran parte del ensanchamiento de Doctor Ramón/Leloir para días antes de las elecciones -no por casualidad- y le hizo un guiño a Mariano Mansilla para sumarlo a su partido. Pero también, más por conveniencia que por convicción, dio en menos de una semana dos claros indicios de cambio. Se puso, por primera vez, al frente de una conciliación con Indalo y resignó un aumento del estacionamiento medido que, por decreto, él mismo había otorgado. Y en ambas decisiones influyó, sin dudas, lo electoral. Por eso me animo a decir que, al menos hasta octubre, veremos a un jugador más vistoso que aguerrido. Aunque no menos tribunero.