“Seguiré el camino judicial para recuperar a mis hijos”

Quien suscribe quiere hacer conocer su verdadera situación familiar respecto de los tres hijos A, B y E:
Hace cinco años la dicente se vio obligada a separarse de su esposo Rubén Muñoz después de malos tratos y violencia ejercida por él, situación conocida por toda la familia parental. Así fue que mi ex esposo se retiró del hogar conyugal, quedando los niños bajo mi tenencia y guarda.
En las visitas que el padre tuvo con los niños, fue reteniéndolos con manipulaciones y engaños, amenazándome en cada ocasión en que fui a buscarlos hasta decirme que nunca me los iba a dejar ver a menos que volviera con él.
Así fue que impidió que los niños volvieran al hogar materno y aún más les prohibió tener contacto conmigo, haciendo en mi contra una campaña de denigración, con el fin de extirparme de la vida de mis hijos.
Lo que fue logrando con mis dos hijos mayores, a quienes cuidé y crié con todo mi amor hasta el momento en que él los robó de mi vida. Los llenó de odio, mentiras e ideas erróneas, transmitiéndoles como mensaje subyacente que la familia no es un valor y que los niños están involucrados en la separación de los padres.
En definitiva, los usó como medio para descargar sus propias frustraciones, haciendo de los niños un motín.
Muchas han sido las lágrimas de esta madre. Día y noche con un solo pensamiento al levantarme y acostarme: cómo recuperar a mis pequeños.
He soñado con ellos todas las noches. Le he rogado a Dios para que los proteja y para que me mantenga en pie para ayudarlos. He sacado fuerzas desde lo más profundo de mi ser sólo para volver a sentirlos cerca.
Inicié las actuaciones judiciales en el entendimiento de que es la mejor manera de recuperarlos y de que el día de mañana entiendan con el ejemplo.
Hoy, que la Justicia se expide en beneficio de E y después de haber escuchado y evaluado psicológicamente al mismo, me otorga su guarda para evitarle mayor daño que el ya causado.
El padre resiste la orden judicial persistiendo en su accionar malicioso, y manipulando la opinión pública a su favor, intentando aparecer como un buen padre cuando en realidad no lo es, ya que no vela por el bienestar de sus hijos, sino que los utiliza a su gusto y antojo, en grave desmedro para ellos.
Todo lo que digo consta en los expedientes judiciales y en la denuncia penal realizada contra el padre de mis hijos por obstrucción del vínculo.
La Justicia ha ordenado la guarda de E a la madre, dejando a salvo el derecho del progenitor a las visitas, a las que accederá cuando hiciera tratamiento psicológico que le permita vincularse adecuadamente con el niño.
Respecto de A y B, como el daño fue mayor por sus edades y por haberse posicionado y alineado con el progenitor, habiendo ya avanzado la extirpación de la madre en su vida, se pretende y así fue ordenado por la Justicia, que oyó el clamor de esta madre, que se revinculen con la misma mediante las terapias adecuadas; aunque no garantiza dicho tratamiento el accionar que mantiene el progenitor, lo que puede provocar que los niños tengan que ser llevados a un hogar sustituto si ello es            necesario.
Un buen padre no siembra odio en el corazón de sus hijos y menos lo hace en contra del otro padre y con falsas acusaciones. Voy a seguir en el camino de la Justicia para recuperar a mis hijos, poniendo todas mis fuerzas para lograrlo, sin que los intentos intimidatorios del progenitor llevados a los medios de comunicación me inhiban a continuar en este camino.

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