Buenos Aires > Máximo Kirchner, hijo mayor de la presidenta Cristina Fernández, acusó a la oposición de querer que la mandataria "termine mal" su mandato, pese a que "no tienen nada mejor para ofrecer" al país.
A la vez, negó que en La Cámpora, agrupación de la que es líder y fundador, "todo se haga por cargos" en el Gobierno.
"Necesitan desesperadamente su fracaso, convirtiendo ese fracaso en el de todos. Y de esa manera nunca van a nacer opciones superadoras. Esto es lo preocupante de este país hoy: que quieren que Cristina termine mal y no tienen nada mejor para ofrecer. Nosotros creemos que, si perdemos porque aparece algo que nos supera y nos mejora en términos de un proyecto que incluya y que beneficie a la enorme mayoría de los argentinos, bancamos, está bien", aseguró Máximo Kirchner.
Entrevista
El hijo de la jefa de Estado formuló estas declaraciones en una entrevista con la periodista Sandra Russo para "Fuerza propia", un libro sobre La Cámpora que el diario Página/12 publicó ayer una serie de extractos a modo de adelanto antes de salir a la venta.
"Si hoy reaparecen personajes que se dedicaron a ajustar y durante un largo tiempo tuvieron que mantenerse en la sombra es porque hubo un tipo que entre 2003 y 2007 se dedicó a laburarse todo, y porque Cristina desde 2007 se entregó en cuerpo y alma a cumplir con sus responsabilidades", dijo.
Opositores
El líder de La Cámpora señaló también que "los Alberto Fernández en política son una constante", en alusión al ex jefe de Gabinete de Néstor y Cristina Kirchner, que se convirtió en uno de los principales opositores.
"No deja de doler, pero uno tiene que seguir. Cuando Néstor muere en Calafate, yo no lo quería traer. Yo quería que se quedara en Gallegos. No quería verlo rodeado de gran parte de la dirigencia política, los que lo habían difamado, le habían mentido, lo habían traicionado. Porque traicionarlo, y con (Francisco) de Narváez... Pero cuando vi a la gente, dije: bueno, esto es otra cosa", aseveró.
Sostuvo que el trabajo de La Cámpora "es a largo plazo" y señaló que aunque "el peronismo es lo que abarca todo", "hay que ver qué piensan los pibes, si se sienten tan representados de esa manera como para decir que son peronistas y ya está".
Críticas
También cuestionó que a los dirigentes camporistas los llamen "soberbios", y se preguntó: "¿Uno defiende su posición y es un soberbio, y se tiene que bancar que vengan y te insulten y te digan que todo anda para la mierda y, de esa manera, callado, uno estaría demostrando que es democrático? ¿Y qué sería lo democrático? ¿Que el que sacó el 16 por ciento le diga lo que tiene que hacer al que sacó el 54? Que digan lo que quieran, nosotros seguimos".
Definió que "La Cámpora no es ni dogmática ni pragmática en exceso" y que "esa permeabilidad" es la que le permite "seguir ampliando bases".
En tanto, acusó a "los medios" de centrarse "últimamente en el ataque a la juventud en general y a algunas organizaciones juveniles en particular".
"Dicen que todo se hace por contratos, por cargos. Ese cliché. Y mientras tanto no se ocuparon de los pibitos que son usados para vender drogas, para delinquir o asesinar. Se olvidaron de un montón de cosas. El eje de ataque de algunos medios fue la juventud que hace política", espetó Máximo Kirchner.
Sostuvo que "el principal derrotado en las elecciones del año pasado fue el odio", porque "en líneas generales en todo el país lo que fue furiosamente antikirchnerista no cuajó", y agregó: "A De Narváez, que se paró ahí, en el `ella o vos`, que le había ganado a Kirchner, que tenía la fórmula de la Coca-Cola, y lo ves terminar boqueando con Plaini, con Moyano, y que fue del treinta y pico que creía tener al cinco por ciento".