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Seis claves para Vaca Muerta en el 2021

Los temas que serán centrales para saber qué tipo de producción habrá en el shale y qué actividad económica será posible en el resto del año.

Vaca Muerta atraviesa su mejor momento en toda la pandemia, lo que no implica otra cosa que una opción de salida de una pesadilla. La llegada de nuevos perforadores propone un escenario de expectativas para miles de petroleros de la Cuenca Neuquina y para el resto de la economía. Se sabe: Neuquén depende en casi un 40% de los recursos directos que dejan el petróleo y el gas. Y al mismo tiempo, otros miles de neuquinos dependen de forma indirecta de ese termómetro económico que suele ser la actividad petrolera. Sin embargo, queda todo un camino repleto de incertidumbres para alcanzar los niveles de actividad previos a la pandemia.

Marzo del 2020 marcó un punto de inflexión. La llegada del COVID-19 hizo derrumbar el precio del barril y la demanda interna de combustibles. Los pozos petroleros se movieron al ritmo que les permitió la flexibilización de la cuarentena, con caídas históricas de la venta de naftas. El paso de la primera oleada del coronavirus dio un leve respiro, algo que vuelve a tensarse producto del incipiente incremento de nuevos casos. Ahora se corre más que nunca una carrera contra la disponibilidad de vacunas.

En ese contexto, las principales productoras esperan niveles normales de demanda de crudo recién sobre finales del 2021.

Hay, en este escenario, una serie de claves que habrá que seguir para conocer el nivel de actividad posible en el año que empieza. Son las siguientes:

  • El efecto COVID-19 y las vacunas. Sin dudas, el virus seguirá mandando. Los últimos datos oficiales indican un consumo del 70% de combustibles. Hay una relación directa con la producción de crudo. Todo el país produce unos 480 mil barriles diarios en promedio (155.000 salen de bloques de Neuquén, en el momento de restricciones de circulación más laxas; en la prepandemia la provincia había llegado a 170.000, mejor registro en una década). Las regalías de las provincias productoras se vinculan directamente con las cuotas posibles de producción: el 12% de cada barril producido termina en las cuentas públicas en concepto de regalías. Las vacunas, y la creciente inmunidad de la población, serán centrales para que se den mayores niveles de consumo de naftas y producción petrolera.
  • El rol central de YPF. La empresa controlada por el Estado tiene 12 de los 19 perforadores que hay en los bloques neuquinos (el grueso de ellos en Vaca Muerta). Seguirá explicando el grueso de la producción. Hoy reestructura una deuda de 6200 millones de dólares para el período 2021-2022. De ese total, 420 millones corresponden a un bono con vencimiento en marzo. Como es la principal desarrolladora del shale, hay una relación directa entre esa negociación y la disponibilidad de fondos que tenga: en función de eso se podrá medir en parte cómo serán sus operaciones en las diferentes cuencas productoras, con Vaca Muerta, su principal apuesta, a la cabeza. Su negocio principal, la venta de naftas, está afectado por la caída de la demanda.
  • Naftas. ¿Acompañará el gobierno la devaluación y la suba del barril del crudo Brent? Es una pregunta que se hace buena parte de la industria. Con YPF como principal inversora del país, y con la mayor cuota en el mercado de los combustibles (54%) es un punto determinante para saber qué cantidad de fondos tendrá la petrolera para perforar en sus áreas. En la empresa lo repiten cada vez que pueden: es una comercializadora de naftas que produce petróleo. Es decir: todo el crudo que extrae es para el mercado interno de combustibles y derivados. Es por eso que buena parte de su suerte queda atada a las fluctuaciones de precio de los surtidores, como el resto de las petroleras y refinadoras. Si Nación no autoriza las subas de naftas producto de la devaluación y la suba del crudo, las petroleras deben vender sus productos por detrás del incremento real (es decir, pierden respecto a sus costos de producción). El sector petrolero está dolarizado casi en su totalidad. En un año político, con precios que impactan en la agenda electoral, como el de las naftas, queda por ver cuál es el margen que el gobierno dará a las refinadoras para esas subas en las bocas de expendio.
  • Plan Gas.Ar. El programa estímulo a la producción de gas se hace sentir en Neuquén. Buena parte de los equipos que llegaron serán destinados a recuperar el segmento del gas. Hay un horizonte de inversiones para los próximos cuatro años que incentivará la actividad y sostendrá fuentes de trabajo en los yacimientos. Es parte de lo mejor que pudo haber pasado en un segmento de los no convencionales que necesita crecer para desarrollar todo su potencial, y al que el mercado interno le queda chico.
  • Acceso a dólares. Otro aspecto a considerar se vincula con un talón de Aquiles de la economía. ¿Qué disponibilidad de dólares tendrá el país para nuevas inversiones? Las restricciones de acceso a esta moneda ponen un condicionante a las inversiones. En el caso del Plan Gas.Ar, el programa estímulo a la producción, el gobierno dispuso una excepción. A través de una resolución del BCRA dio acceso al mercado de cambios para girar divisas al exterior para utilidades y dividendos en el segundo año de inversión. Es parte de la encerrona macroeconómica que observan los inversores a la hora de calibrar su ingreso en áreas productoras. En buena medida, la mayor disponibilidad de dólares en la plaza local actuará de aliciente a las inversiones para quienes ingresen capitales.
  • Exportaciones. Es un tema que actúa como resumen de todo lo anterior. En una situación ideal, Neuquén podría sumar unos 200.000 barriles adicionales a su producción. El petróleo no tiene las restricciones de transporte que sobrelleva el gas. Los oleoductos podrían transportar volúmenes adicionales hacia Chile y el Atlántico. Nación busca un acuerdo con las petroleras. Les propone una ley de incentivo a cambio de que se comprometan a subir la producción. Todavía ese acuerdo no termina de plasmarse. Está el recurso (el shale oil de Neuquén y el crudo convencional Golfo San Jorge) pero falta un acuerdo político. Luego, queda por ver qué cantidad se podría exportar en un contexto como el actual. Vaca Muerta colocó durante la pandemia hasta el 40% de su crudo. Esto también dependerá de la normalización del mercado mundial y de nuevas oportunidades negocio. Las petroleras creen que hay chances de colocar más producción en el exterior.

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