"Si antes me querían, ahora me idolatran"

Moria Casán. Recargada. Después del escándalo en Paraguay, la diva regresó al teatro con un gran musical y habla de sus días en la cárcel, de su carrera y de la actualidad política: "Mi única adicción es a la vida".

Paula Bistagnino
Especial

El legendario teatro Maipo vuelve a ser el cabaret en el que actuaron las mejores vedettes y los artistas más reconocidos para recibir a Moria Casán con una gran puesta musical, The hole, hecha a su medida: música, baile, luces, show, vestuario y confesiones de una mujer que vivió y experimentó como pocas de su generación:

"Hablo de las no limitaciones y de los no prejuicios en la vida. Porque yo no tengo un pasado, tengo un pasadazo. Pasé de noches desenfrenadas a vivir días familieros, de la Facultad de Derecho a un teatro de la calle Corrientes en una noche y de usar trajecito y tacos a desnudarme en un escenario. Hablo de que la vida es ahora, que ya lo sabemos. Porque el pasado no se puede modificar y el futuro es incierto. Es esto. Soy yo. Era una obra para mí y se lo agradezco a Lino Patalano, porque realmente es impresionante", dice Moria.

Sos una artista que se vive reinventando. ¿Tenés limites como artista?
No me planteo límites ni me hago muchas preguntas. Me proponen algo y es como una reacción química. Soy acomodaticia. Tengo la facilidad para acomodarme a lo que haga falta y tengo la ventaja de tener una gran memoria que hace que en diez minutos aprenda lo que a los chicos les lleva dos semanas. Para mí, el ritual escénico es casi como ir a misa. Me entrego por completo, así como mi público es devoto mío. Yo creo que no tengo fans, tengo devotos. Si elijo un proyecto, soy leal y jamás lo boicoteo o intento cambiarlo.

Es una temporada difícil en Mar del Plata y Carlos Paz, ¿fue por eso que decidiste quedarte en Buenos Aires?
Sí, sentía que se venía cayendo todo y ya antes de saber había decidido que si no tenía nada acá, me iba a quedar en mi casa. No es de ahora la crisis de las temporadas, entre la cantidad de feriados y el achique de las vacaciones y los que se van afuera del país. Estamos muy lejos de aquellas temporadas gloriosas de los 70, 80 y 90. Así que la opción era no hacer nada o quedarme en casa. De hecho, me invitaron a ir a París el día en que vine de mi spa limítrofe...

¿Ya tenés pasaporte?
Sí, ya tengo pasaporte así que podía irme a donde quisiera de vacaciones, pero quería quedarme acá y descansar en mi casa. Y eso estoy haciendo: durmiendo diez o doce horas al día, algo que hacía años que no hacía.

¿Sentiste el apoyo de los argentinos cuando estuviste en Paraguay?
Sí, sí. Mirá, hay dos hechos en mi vida que voy a recordar por eso. Que no los comparo porque uno es irrelevante al lado del otro, pero sentí amor de la gente. Cuando nació Sofía en la Clínica del Sol, había dos cuadras de móviles y tuve que pedir una suite aparte para poner la cantidad de regalos que recibí. Y ahora, en el spa legal, fui siguiendo por televisión todo lo que pasaba y no lo podía creer. El cariño del público es superlativo. Si antes me querían, ahora me idolatran: soy como la Difunta Correa, pero la Santa de las Tetas. Había gente que lloraba, me traía cosas... Es increíble.

¿Qué repercusiones tuvo en tu vida lo vivido en Paraguay?
Yo fui a ponerme a derecho. De mis adicciones no voy a hablar. Mi única adicción es a la vida. Si no, no estaría acá ahora, a mi edad y haciendo este personaje. Estaría sin dientes. Me puse a derecho, incluso contra el parecer de mis abogados. Tres años de esta historia ya eran mucho y nunca entendí esto. Quería estar libre porque yo no hice nada. Si querían mi foto con esposas, listo, estaba decidida a dárselas. No me importó.

¿Cómo te trataron?
El trato fue maravillo y yo adoro al público paraguayo, como ellos me adoran a mí. No tengo nada que decir. No estuve en un VIP, pero tampoco en una celda. Estuve en una especie de departamentito y con una peluquería con tres chicas más y una dormía en el piso para dejarme la cama, porque había tres. Adoro a mis compañeras de celda, que fueron extraordinarias, con historias tremendas, y las voy a ir a visitar. Me levantaban a las siete para hacerme análisis de todo, y después las chicas me masajeaban, me hacían los pies, las manos, el pelo y a la noche me maquillaba y me ponía pestañas postizas. Y así me dormía. Nunca necesité tomar una pastilla para dormir. Y yo les daba a ellas un día de risas. Nueve días las divertí. Y me divertí yo también. Yo creo que fui a ese penal para achicar la condena de estas chicas.

¿Qué pensás de la actualidad política?
Estamos en un momento de alternancia de poder y está difícil, porque el país está dividido. Estamos en un empate técnico y creo que la gente votó más en contra de que a favor de; una manía de los argentinos que hace que las cosas no sean tan armoniosas. Como nunca recibí un sobre de ningún gobierno, yo puedo decir lo que yo quiero y así lo hago. Tenemos fisuras que vamos a tener que ir resolviendo... Yo quiero que al pueblo le vaya bien. Por lo pronto, yo empecé a apagar las luces en mi casa.

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