Sequía
En los últimos tiempos, las denuncias y la bronca de los vecinos se multiplicaron. No sólo por la sequía sino también por la falta de mantenimiento, seguridad, limpieza y luminaria en el lugar.
Sin embargo, pese a la insistente requisitoria de este diario, ningún funcionario municipal supo explicar en que situación se encuentran determinados problemas y planeamientos del parque como, por ejemplo, la luminaria.
En tanto, desde 2004 la Defensoría del Pueblo de la capital viene presentando distintos escritos en el Municipio solicitando, entre otras cosas, la reubicación de la actividad del motoclismo y que se convoque a una Unidad de Gestión Territorial de Parque Norte.
Además, le recomiendan al intendente Martín Farizano en su último escrito presentado en septiembre del año pasado que se tomen «medidas urgentes» en el Parque Norte. En ese momento, solicitaban la reparación y mantenimiento del abandonado sistema de riego como así también reanudar las sistemáticas curas contra las plagas que lo afectaban. En tanto, en el escrito presentado por la Fundación Luciérnaga se asegura que el técnico forestal de la Fundación (Lattanzzi) realizó una inspección por el lugar donde se tomaron muestras del substrato físico como de las enfermedades foliares. Allí la Fundación asegura que la preocupación de los vecinos tiene fundamento, por lo que le solicita al Municipio que se instrumenten «medidas urgentes para paliar la situación de deterioro y pérdida de riqueza árborea en el parque descripto y que disponga de especial esmero en las tareas de riego, poda y curas».
Desde el Municipio reconocen el problema con el riego del Parque Norte. «La gente tiene que saber que no están secos. Están oprimidos y tienen un estrés de muchísimos años. Generalmente, cada árbol se riega cada 25 o 30 días por toda la vuelta que se debe hacer para llegar a cada sector. Ahora se extendió ese tiempo por el problema con el sistema. Pero lo vamos a levantar», explicó Maletti.
Además, también se refirió a las críticas sobre la falta de poda y la necesidad de instrumentar curas para las especies que tiene el Parque Norte. «En el caso de las podas, se hacen en otoño. El año pasado no hicimos ninguna porque tratamos de hacerlas cada dos o tres años. Las podas en los bosques de pinos implantados todos los años no se justifica. En cuanto a las curas, en este caso se hace en la época de mayor desarrollo de la planta, entre septiembre y marzo. Pero cuando tendríamos que haber comenzado se produjo el conflicto municipal. En el caso de los eucaliptus, no se necesitan insecticidas sino que hay que paliar la hormiguicidad. Pero eso está controlado», explicó. Y agregó: «En cuanto al ataque de los pulgones, la gente tiene que saber que es tan bajo que no se justifica una cura. Hacerlo implicaría afectar mucho a la gente que allí transita todos los días y allí es donde se evalúa todo desde el punto de vista técnico. El umbral de daño no es importante. Allí trabajamos entonces con el control biológico porque aparece el pulgón y después la vaquita de San Antonio. Entonces se puede jugar con esas cosas. Acá no hay que producir manzanas de calidad sino que lo que se necesita es un ambiente saludable pero que no esté dañado desde el punto de vista de la fitosanidad».