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Son contagiosos los embarazos en los grupos de amigas

El estudio registró 1.170 mujeres que planificaron su maternidad.

Países Bajos
La maternidad, aunque suene raro, se contagia. Así lo explica un estudio que realizaron especialistas de la Universidad de Groningen que afirma que si alguien en un grupo de amigas da a luz, pronto el resto del grupo de amigas seguirá su ejemplo. El análisis fue realizado con 1.170 mujeres estadounidenses y los investigadores holandeses llegaron a la conclusión de que tener un hijo es algo “contagioso”. En la investigación, los efectos del “contagio” tienen que ver con embarazos planificados, no los no deseados.
Las mujeres analizadas quedaban embarazadas poco después de que lo hicieran sus amigas del colegio o la universidad. “Nos centramos en amigas de este tiempo porque en amistades creadas más tarde es más probable que se elija a alguien con quien ya comparte planes familiares u orientaciones similares”, explica Nicoletta Balbo, investigadora italiana que ha colaborado en el estudio.
“Nos fijamos en parejas de amigas para ver si, cuando una tiene un hijo, aumentan las probabilidades de que la otra amiga tuviera también un hijo”, explica Balbo. Y la conclusión es que sí, pero los investigadores descubrieron que la influencia sólo dura 2 años, después los efectos se disipan.
El estudio se realizó analizando datos de un estudio americano que ha seguido las vidas de miles de personas desde la década de los 90. Se centraron en 1.170 mujeres, de las cuales 820 fueron madres durante el estudio, con una media de edad de 27 años.
Y las razones de este contagio son tres, creen los investigadores: influencia social, aprendizaje social y reducción de costes.
Balbo explica: “El primer mecanismo es el de influencia social. Todos nos comparamos con nuestros amigos y, rodeadas de amigas que son madres nos hace sentir presionados para ser padres también”.
El segundo es el aprendizaje social: “Nuestros amigos son un importante modelo de aprendizaje. Ser madre es un cambio radical en nuestras vidas y, observando a nuestros amigos, aprendemos cómo llevar a cabo este nuevo rol y puede hacer que nos haga más dispuestos a ser padres también”.
Y la reducción de costes es porque “compartimos la experiencia de tener hijos y con ello, reducimos el estrés y el coste asociado con el embarazo y con criar un hijo. En contraste, ser la única pareja con hijos dentro de un grupo de amigos sin prole puede llevar a cierta soledad”.