Por temor a un posible atentado, las fuerzas de seguridad acompañaron de inmediato a Sarkozy y su esposa Carla al avión en el que abandonaron el país.
Sin embargo, el mandatario francés no corrió peligro en ningún momento, según la emisora. Testigos dijeron que el disparo tuvo lugar a unos del avión presidencial.
Varios guardaespaldas formaron también rápidamente un anillo de seguridad en torno al primer ministro israelí, Ehud Olmert, y lo pusieron a salvo, junto al presidente Shimon Peres, en una limusina blindada.
Tras aclarar la situación, Peres y Olmert se despidieron de Sarkozy a bordo del avión.