ver más

Tantos billetes y no alcanzan

Mario Cippitelli

 

Son 30 billetes, nada más que 30 billetes”, me recuerda un amigo que se dedica a la seguridad bancaria y a quien le pregunto casi con aires de interpelación por qué los cajeros automáticos de los bancos nunca tienen plata.
Mi amigo se ríe y vuelve a recordarme que vivimos en un país con inflación. Y me dice que todo viene aumentando desde hace un par de años a ritmo vertiginoso y que –aunque no con tanto impulso- los sueldos que cobra la gente, también.
El problema es todo aumentó, menos la capacidad física que tienen los cajeros. Entonces, un empleado promedio que hace años percibía 20 o 30 billetes de 100, ahora recibe 80, 90 o más papeles. Y todo se complica cuando alguien tiene que retirar el dinero se encuentra con el tope máximo que te da el banco que, por lo general son 3.000 pesos, es decir 30 billetes, que no alcanzan para nada porque los alquileres también aumentaron, los resúmenes de las tarjetas son cada vez más abultados y las góndolas del supermercado no perdonan.
Esa necesidad de contar cada vez con más cantidad de papeles hace que los cajeros no den abasto. Y por ese motivo, las recargas que hacen los bancos duran un suspiro.
Con más sentido común que conocimientos, mi amigo me explica que las soluciones para evitar estos dolores de cabeza que se sufren de manera casi cotidiana son solo dos: frenar la inflación y aumentar la denominación de los billetes (papeles de 200, 500 o 1.000 pesos) o reconstruir los cajeros para hacerlos cada vez más grandes.
Nos despedimos y me quedo satisfecho con la explicación y mucho más tranquilo sabiendo que el problema tiene solución. Al fin y al cabo es una cuestión de paciencia. ¿Cuánto pueden tardar para reconstruir todos los cajeros para que sean más grandes?