La caldera del verano pone en guardia los equipos de aire. Y a la exacerbada temperatura que muchos combaten junto al Limay habrá que sumarle la de los temas pendientes en la agenda política y económica. Algunos marcarán parte de las tensiones de los primeros días de 2017, mientras que otros comenzarán a mostrar algunas pistas sobre un año crucial, a nivel local y nacional, en materia electoral. En esta agenda gana por lejos el irresuelto conflicto del sector petrolero. Hay 1500 trabajadores a los que les llegaron sus telegramas de despido. Fue justo al mismo tiempo que el gobierno provincial juraba que tenía un plan para reactivar el sector. El nuevo escenario puso las cosas casi en foja cero: el gremio petrolero quiere un subsidio de un año para los afectados e hipotetiza con una mejora del sector en el 2017, momento para el que los ve trabajando de nuevo. Lo cierto es que este nuevo escenario laboral puso en cuestión el posible acuerdo entre Nación, Provincia y las operadoras y proyecta preguntas sobre la actividad económica local para el 2017. Hay otro tema pendiente: no será (quizás) motivo de discusión del primer mes del año. Pero sí del segundo: ¿serán invitadas las provincias a una paritaria nacional para discutir los sueldos docentes? El reclamo lo hizo el gobernador Omar Gutiérrez y, como dice la canción, “del caso no se habló más”. Se prevé otra ardua discusión: enero, casi seguro, llegará con una suba de combustibles, como para aportar argumentos a los reclamos sindicales. Hay, también, una carrera en ciernes: las elecciones de concejales de la capital y diputados nacionales. El verano marcará un punto de largada para los nombres y las encuestas que ya garabatean sus números camino a octubre.
El conflicto en el sector petrolero y las pujas de un año electoral van a marcar el verano que ya arranca.