ver más

¿Tendrá nafta este River?

Luciano Carrera

Así de lindo es el fútbol, pibe. Un día un equipo parece la Holanda de Cruyff, y al otro se derrumba como un castillo de arena. Así de lindo es el periodismo. Un día elevamos al hielo a un River que mostraba un fútbol interesante aún sin ninguna corona, y hoy nos preguntamos qué le pasa, por qué está al borde de quedarse sin ningún premio. El mejor deporte de todos, el único capaz de tanto panquequeo, tiene, sin embargo, alguna lógica. Juegan las piernas, y la cabeza. Y las dos empiezan a fallar en las instancias decisivas. El equipo del Muñeco desfilaba porque era más que el resto, tenía espíritu, convencimiento, juego y mucho gol. El DT le imprimió un estilo propio en poco tiempo, y encontró respuestas. En un plantel corto, con sus jugadores dando picos altos de rendimiento, la pregunta siempre fue cómo afrontaría la apretada etapa decisiva. Pero, con sus perseguidores lejos de su nivel, pocos dudaban de su coronación casera. Ahora el panorama es diferente. Con poca nafta, no presiona lejos de su área, y afronta una semana con tres finales que pueden llevarlo a la gloria o devoto. El poco recambio le jugó en contra, sintió las bajas de Sánchez y Teo, y, sobre todo, el desgaste. Las dudas le entraron después de un largo invicto, en el peor momento. Y las llevará a La Bombonera, un lugar en el que este año pudo cortar una malaria de una década, el mismo en el que sufrió el gol con muletas de Palermo y la derrota en otra semis coperas, en 2004, cuando Gallardo arañó a Abbondanzieri y se perdió la revancha. Los malos recuerdos juegan su propio partido. Y son un rival más fuerte incluso que este Boca que suma bastante mientras busca su estilo. Hoy, el gran candidato ya no lo es tanto. Las apuestas se equiparan. Puede pasar cualquiera. Porque este es, ya se dijo, un deporte tan bello como impredecible.