ALBERTO RIVERO riveroa@lmneuquen.com.ar
Tijuana se estrenó el 5 abril en Netflix e impactó por la crudeza de su relato. La historia retrata el trabajo de un grupo de periodistas de un semanario mexicano que debe convivir entre la corrupción del sistema político, empresarial, los sindicatos y el narcotráfico. “Queremos demostrar que no puede ser normal que maten a periodistas todos los días”, contó a LM Neuquén el director de la serie, Carlos Rincones.
El crimen del candidato a gobernador de Baja California, un estado en la frontera con Estados Unidos, desata una cadena de vínculos corruptos en la ciudad de Tijuana. La protagonista es una intrépida periodista (Gabriela), interpretada por la reconocida actriz Tamara Vallarta, quien se suma al semanario Frente Tijuana para investigar el asesinato. Pero detrás de esa muerte se esconde una mafia que controlaba a políticos, empresarios y sindicalistas ligados a la mafia del narcotráfico.
“La historia nació a través del departamento Univisión Noticias, donde se creó la productora de narrativas de ficción. Junto con ellos hicimos El Chapo, y en la tercera temporada surgió la idea de reflejar la historia real del Semanario Zeta de Tijuana. Es uno de los pocos medios en México que ejerce periodismo de investigación de forma libre e independiente. Estudiamos en conjunto la enorme cantidad de asesinatos y agresiones a periodistas que sentíamos que estaba normalizado en la sociedad. ¿Cómo puede ser normal que maten periodistas por su trabajo? Son quienes defienden la voz de del pueblo. Eso nos inspiró. Intentar reflejar este drama al mundo”, explicó Rincones en comunicación desde Los Ángeles.
Tijuana comenzó a gestarse en 2017, y ya se encuentra disponible en la plataforma Netflix en más de 80 países y 40 idiomas. Por el momento sólo se puede ver la primera temporada, compuesta por 11 capítulos, y se espera que el gigante audiovisual apruebe la producción de otras dos temporadas más.
“Tenemos la esperanza de que el mundo hable de lo que pasa en México con los periodistas. Nuestra responsabilidad es exponer el problema y de alguna manera generar algo a través del arte para cuestionarlo. También nos estamos enfrentando a una realidad: los contenidos más exitosos son aquellos en los que la gente no tiene que pensar mucho. A veces creo que la sociedad, en vez de intentar cambiar las cosas, prefiere huir y hacer como que no existe. Desde el estreno estamos sorprendidos del enorme recibimiento que tuvo la serie, y la verdad, esperábamos mucho menos. Cuando hicimos El Chapo contábamos con una marca registrada, un nombre reconocido en todo el mundo. Con Tijuana empezamos de cero”, explicó el director, productos y guionista.
Agregó que no podía entender como las personas que trabajan para informar a la población, están tan desprotegidas.
“No sé por qué esto no causa tanto revuelo en la sociedad. Tuvimos un poco de rechazo del gobierno de Baja California porque ellos entendían que mostrábamos al mundo un problema que no querían que sea retratado. Es un lugar hermoso, pero la realidad es severa, y empeora con el tiempo justamente porque esconden el problema en vez de cambiarlo. Nosotros, como cineastas, no tenemos las herramientas para transformar un sistema, sólo podemos hacer pequeños aportes, y creo que Tijuana es parte de esto. Éramos conscientes en todo momento que con la serie tocábamos personajes y cuestiones sensibles, y el espíritu era intentar cambiar algo”, contó Rincones a LM Neuquén.
Aseguró que la producción contaba con muchas cosas en contra. “Teníamos poco presupuesto, y era posible que no sea bien recibida por la temática, y no iba a ser vista. Hay poco interés y apoyo en contar este tipo de historias. Pero nos importó poco porque el tema nos apasionó por completo, y le dedicamos todos los recursos que teníamos en una obra digna. Ojalá que puede tener continuidad y grabar las otras dos temporadas que tenemos”, relato el reconocido cineasta.
La producción de la serie Tijuana contó con un presupuesto menor al 10 por ciento de los costos de Narcos México.
Carlos Rincones tiene 32 años y nació en Philadelphia, Estados Unidos. Es hijo de padre mexicano y madre venezolana. Comenzó su carrera trabajando para Robert Rodríguez, en Texas, y continuó con la película Malaventura, una comedia de bajo presupuesto pero que consiguió abrirse puertas en Latinoamérica. En televisión se consagró con El Chapo, la obra sobre la vida del narco mexicano Joaquín Guzmán Loera, conocido como Chapo Guzmán. Actualmente tiene para rodar dos temporadas más de Tijuana y ya prepara su nueva obra sobre un crimen en una comunidad en la frontera mexicana.