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Tito del Vó, la cadenciosa voz del locutor melodioso

Marcó una era en la radio y en la televisión. Su huella todavía sigue latente en la audiencia local.

La memoria emotiva de la radio evoca en forma de recuerdos voces tan actuales como inolvidables. Volver a escucharlas es regresa al sonido inconfundible de la AM, de las publicidades pegadizas y de los programas nocturnos llenando con su magia el aire de la noche.

Una de esas voces privilegiadas y únicas, es la de Tito del Vó en cuyos tonos se advierte el encanto de los declamadores de poesía, la firmeza profesional de la vieja escuela y las variaciones cromáticas que son parte de un estilo, que aún encanta y que no ha perdido su fuerza.

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Su verdadero nombre es Jacinto del Vó, su apodo unido a su apellido debe haberle facilitado a los creativos de la época inventarle uno distinto ya que por aquellos tiempos a las estrellas de la radio se les pedía que resignaran sus identidades hispanas o italianas en pro de nombres elegantes y esplendorosos al oído del oyente y al criterio de los productores de la época.

Nacido en la localidad bonaerense de Coronel Suarez, el destino parece haberlo convocado una y otra vez, hasta que finalmente decidió establecerse en la ciudad de Neuquén.

“Siempre venía a pasar mis vacaciones acá porque cuando yo estudiaba en la Universidad del Sur en Bahía Blanca conocí a mucha gente querida de Neuquén como Carlos Agundez, Serraiotto, a Schrull y a Ricardo Funes. Con Carlos hicimos muy buenas migas, teníamos 15 a 18 años y él cantaba muy lindo, así que hacíamos unas reuniones en las que la pasábamos muy bien. Estando allá conocí también a Naldo Labrin que nos hizo escuchar una versión de la recién estrenada “La Pasto Verde” de Marcelo Berbel", contó a LMneuquén.

"Yo estudiaba Ingeniería Química y Agundez Agronomía, ambos dejamos la Universidad, pero la amistad continuó y fue una semana santa del año 1964 cuando vine a visitarlo a Neuquén por primera vez", agregó.

Además, recordó que le tocó hacer el servicio militar en el Batallón de Ingenieros 181 de Neuquén, en el lugar donde ahora está la 6ta Compañía de Montaña. "Allí me hice de muchos amigos a través de los cuales tuve, por ejemplo, la dicha de conocer a Monseñor Jaime de Nevares que era conocido de su familia. Jaime era una persona excepcional a quien visitaba muy seguido y con quién teníamos unas largas charlas”, dijo.

Su niñez y adolescencia transcurrieron con la compañía de la radio, el medio por excelencia que además de informar, educaba y formaba oyentes atentos y fieles a los programas.

“Era un radioescucha de los más asiduos a las transmisiones cuando era chico. Todos los días escuchaba la radio y me imaginaba a las personas que hablaban, como serían aquellas locutoras y locutores. Por aquella época muchas veces podíamos verlos en alguna foto en las revistas como “Radiolandia”. La radio nos hacía volar hacia lugares recónditos haciéndonos volar con la imaginación y eso fue siempre tan lindo", recordó.

"Mis referentes de aquel entonces fueron: Edgardo Suárez, Cacho Fontana y presentadores como Mahárbiz porque a mí me gustó siempre el folklore y no me perdía ni una edición del Festival de Cosquín”, agregó.

Se inició como locutor en LU5 a instancias de un amigo de la adolescencia Carlos Agundez Schiel, el 15 de febrero de 1975.

"Mi amigo Carlos Agundez ya había comenzado una linda carrera en radio y televisión después. Ya para esa altura era ya un locutor consumado. Llevó a LU5 para presentarme al Director que en esa época era Pedro Brody que me dijo “Usted tiene una muy buena voz”, yo solía frecuentar LU2 Radio Bahía Blanca, en lo que se llamaba la “Fonoplatea”, que era un teatrito en el que actuaban en vivo los artistas de los radioteatros. Así que me prometieron si había alguna vacante me iban a llamar", contó Tito del Vó.

Su primer trabajo fue en el Banco Provincia y a los meses lo llamaron de la radio. "El director me llevó a la sala de teletipos, que recibía noticias todo el tiempo y las reproducía en unas sábanas de hojas larguísimas. Cortó una sección con noticias deportivas de la agencia Telam y me dijo que las lea ahí nomás al aire. A mí, se me empezó a secar la boca y a darme palpitaciones porque nunca había hablado en un micrófono. De todos modos, junte fuerzas y leí la primera noticia, levanté la vista y vi como el director me indicaba asintiendo con la mano como si dijera “siga, siga”, leí las otras noticias y de ahí en adelante quedé encargado de la sección de deportes", dijo.

"Luego me invitaron Agustín Orejas y Magda Byrne, al programa “La Valija” que hacían a la mañana para hacer esos flashes deportivos, que te aclaro el deportivo no fue el tema de mi preferencia, pero era la llave que me permitía hacer radio que era lo que siempre me había gustado. Después pase a ser redactor y locutor de informativo y después vino mi etapa de locución comercial", añadió.

Como locutor tuvo una habilitación precaria para poder trabajar, después fue un permiso local y provincial y finalmente lo convocaron para rendir en el ISER en Buenos Aires junto con Osvaldo Arabarco, Adela Galán y Marcelo Pérez Lizaso. "Volvimos como Locutores Nacionales de Radio y Televisión", recordó.

“En 1975 me invitaron a conducir el informativo de Canal 7, que se llamaba “Notisiete” y cuyo dueño era Ramón Carbonel, porque en esa época los informativos nos eran propiedad de los medios, si no que se tercerizaban. Carbonel era un prolífico cineasta y hombre de televisión, un profesional excelente. En “Notisiete” estuve al principio con José Castaño, Marcelo Fernández, Víctor Ludueña y si me llego a olvidar de alguno que no se ofendan, pero trabajamos con muchísima gente. En algún momento quedamos trabajando solos con Juancito Navarrete como camarógrafo haciendo las notas. Íbamos en un rastrojero que no daba más de 90 km por hora, no más, a Gral. Roca en “Hora pico” y nos volvíamos rapidísimo para prepararnos para el noticiero. Después hice muchos programas unitarios en los que me tocaba hacer yo mismo la voz en off e incluso producirlos comercial y artísticamente”, dijo.

Continuó posteriormente en radio en la locución comercial, en el informativo y con programas propios hasta qué, en 1987, año en el que le ofrecen nuevamente el cargo en prensa municipal, donde estuvo hasta 1989. Entre tanto, se desempeñó en la corresponsalía de LU 2 Radio Bahía Blanca y del Diario La Nación, brevemente.

En cuanto a los compañeros que tuvo fueron muchísimos los que conforman una lista larga de enumerar, siendo el mayor logro el apoyo y el cariño de una inmensa audiencia de los medios en los que se desempeñó.

“Recuerdo un programa que hacíamos en LU5 que se llamaba “Recital de recitales” en el que difundíamos discos grabados en vivo por artistas internacionales. Te estoy hablando de los discos de vinilo de “Larga Duración”. Teníamos un discotecario Miguel Ángel Paileleo, que era una persona maravillosa, hombre de una cultura extraordinaria y además muy buena persona, que no dejaba de recomendarnos las joyitas que encontraba en la “Discoteca” de LU5. Esa discoteca de la radio era fenomenal. También contábamos con la operación de Néstor Frapiccini que es un muchacho muy macanudo y con mucha cultura también", dijo.

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"Mi primer operador era Luis Trujillo, que fue un operador excelente y de una velocidad mental instantánea, te miraba y ya sabía que ibas a hacer, la conexión era inmediata. Era muy lindo trabaja con él, creo que aún tiene grabados muchos “furcios” míos y nos morimos de risa cuando nos encontramos y los recordamos", contó.

"Hice además otro programa muy ingenioso que se llamó “Rebeldes con Causa”, pergeñado por una rosarina Clelia Valmer, mujer de sólida formación cultural y actriz de teatro. El programa estaba inspirado en el nombre de la película “Rebeldes sin causa” pero se llamaba “con causa” y estaba destinado a los jóvenes y en el cuál por cierto tenían una participación muy importante. Después también hice programas en la primera emisora de Frecuencia Modulada que hubo acá que fue FM Monarca", agregó.

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Del Vó recuerda la radio como una familia. "El contacto con la audiencia siempre fue algo entrañable y no sólo a través de los mensajes, había gente que inclusive iba personalmente a la emisora a vernos o a esperarnos a la salida para conocernos y felicitarnos y hacernos depositarnos de tantas muestras de cariño", explicó.

"Cuando empezó la televisión muchos vaticinaron que moría la radio y no pasó tal cosa. Yo trabajé en la tele, pero siempre preferí la radio porque le da más trabajo a la imaginación”, dijo.

Próximamente, participará del Espectáculo Audiovisual “EN EL AIRE”, un homenaje en escena que reunirá a periodistas, técnicos y locutores, que forjaron la radio y la televisión de nuestra región desde sus inicios. Una producción integral del Grupo “Gente de Radio y de Televisión de Neuquén y Río Negro” a estrenarse en el Cine Teatro Español, el 1 de noviembre a las 20hs. Y cuya entrada es un alimento no perecedero destinado a comedores y merenderos de la ciudad.

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