Mientras que la noticia de quedar embarazada para muchas mujeres puede ser motivo de felicidad, sobre todo en el seno familiar, en otras puede generar un estado de ansiedad e incluso trastornos. Según una investigación de la revista médica Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, el 14% de las mujeres en todo el mundo puede llegar a padecer tocofobia, que es el miedo extremo al embarazo.
Según datos oficiales, hay un 3% de mujeres que la padecen, por la cual evitan a toda costa quedar embarazadas desarrollando, en algunos casos, una obsesión por los anticonceptivos así como mentirle y engañar a su pareja con la imposibilidad de tener hijos, según lo explica la psicóloga y sexóloga María Felipa Gea López. Este temor irracional se puede desarrollar en mujeres que nunca han estado embarazadas como en las que sí, pero que han pasado por un parto traumático.
La tocofobia puede llevar a algunas a situaciones extremas con tal de evitar un embarazo, a aterrarse con ver a otras mujeres encinta o incluso hablar del tema. Según la partera británica Sophie King, cada vez más mujeres la padecen porque “está ligada a los trastornos de ansiedad, que también van en aumento”.
Indica, además, que muchas mujeres con tocofobia pueden haber sido víctimas de abusos en el pasado, haber tenido problemas ginecológicos, depresión o desórdenes de ansiedad.
Asimismo, Gea López señala algunas de las razones por las que se genera esta fobia, las cuales son muy diversas, como cambios físicos, responsabilidades, cambio de vida, etc. “(Los cambios) provocan tanto malestar en la madre que, si queda embarazada, hasta puede llegar a rechazar al hijo que viene en camino o llegar a pedir cualquier tipo de intervención antes que someterse al parto o embarazo”, agregó Gea López.
El término tocofobia proviene del griego tokos (nacimiento) y phobos (miedo). También se conoce como parturifobia, maieusifobia o locquiofobia. Se clasifica en primaria y secundaria.
El British Journal of Midwifery, la revista médica británica dedicada a la asistencia en el parto, señaló que una “pérdida de control” y “experiencias traumáticas previas” tienen un “efecto nocivo grave en cómo las mujeres perciben la capacidad de dar a luz vaginalmente”. Sostienen también que un “discurso negativo” sobre el parto, promocionado por los programas de televisión, las películas o medios que lo retratan, alimenta este miedo.
Para enfrentar este temor, los especialistas recomiendan recurrir a historias de partos exitosos o métodos que involucren la autohipnosis, la relajación y el control de la respiración.
Si siempre es un consejo útil, en este caso lo es más que nunca: ante cualquier duda o sospecha, consulte a su médico.
La primaria ataca a las más chicas
“La tocofobia primaria la padecen quienes no han tenido hijos y suele aparecer en la etapa de la adolescencia”, señaló la especialista Gea López. También señaló que puede ser una consecuencia por haber sufrido abusos sexuales o haber tenido una madre con esta fobia, así como también la existencia otras de fobias relacionadas con los hospitales, los médicos, la sangre o las agujas.
La secundaria afecta a las madres
La tocofobia secundaria suele aparecer en mujeres que hayan experimentado alguna experiencia traumática luego de haber tenido hijos. Puede ocurrirles a mujeres que han transitado un embarazo dificultoso o, sobre todo, a las que tuvieron un parto con algunas complicaciones.