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¿Todo nos parece lejano?

Los pocos casos que se sumaron en la región y el país generan un exceso de confianza entre los neuquinos.

Si estuviéramos en guerra y el gobierno pidiera que la población no salga de sus casas pero los bombardeos se demoraran, la gente saldría igual”, razonaba el otro día un amigo con el que suelo mantener largas charlas telefónicas en épocas de pandemia. Hacía referencia a que hasta que el miedo no se haga presente de la manera más brutal (un aumento dramático de casos y de muertos, el equivalente a las bombas que caen cerca, como en la comparación que hizo), la ciudadanía seguirá despreocupada con el coronavirus. Tomando algunos recaudos, pero despreocupada al fin.

Y creo que tuvo razón en esa reflexión. Desde que comenzó la cuarentena obligatoria, las noticias más duras llegaron de Europa primero y ahora de Estados Unidos, con cifras alarmantes por la cantidad de pacientes que no sobrevivieron a la pandemia. Pero todos esos números siguen siendo lejanos.

El “pico” que pronosticaban los especialistas pasó para más adelante, los casos crecen pero no parecen ser demasiados, y encima el clima de este otoño en Neuquén es mucho más benévolo que otros años. No llueve, no hay viento y hay días templados con sol pleno. “¿Por qué no salir un rato?”, se preguntan muchos. Y, así, salen a dar una vuelta, a caminar un poco, a comprar algo aunque no sea indispensable o lo que sea. Ayer fue el mejor ejemplo en Neuquén capital.

Hay una noticia que hace muy poco nos impactó y que debería seguir impresionándonos: lo que ocurrió en Loncopué, el pueblo donde un exceso de confianza terminó con 29 casos y dos fallecidos.

¿Será que las noticias dramáticas las olvidamos enseguida? ¿O Loncopué también nos parece que queda lejos?