"Todos tenemos mucho miedo a no ser aceptados"

Provocador. El director habla de su nueva obra, Casa Valentina, en la que viste de mujer a Gustavo Garzón, Pepe Novoa, Boy Olmi, Fabián Vena, Diego Ramos, Rolly Serrano y Nicolás Scarpino. "El sexo y el cuerpo siempre van a generar controversia", dice.

Paula Bistagnino
Especial

Un militar, un abogado, un empresario y un político, entre otros, se encuentran de manera clandestina, a escondidas de su familia y de su círculo social, para vestirse de mujer y descubrir, explorar y disfrutar su lado femenino. No son homosexuales y allí no hay sexo. Sólo quieren travestirse.

Esa es la nueva apuesta como director de José María Muscari; eso es Casa Valentina, una comedia, éxito de Broadway, escrita por Harvey Fierstein y basada en una historia real situada en Estados Unidos en la década del 50.

Audaz, controversial y auténtico, el director que comenzó en el under hace dos décadas, cuando tenía apenas 19 años, hoy estrena en los principales teatros de Mar del Plata, Carlos Paz y Buenos Aires con sala llena, aplausos y, sobre todo, siempre grandes expectativas.

"No sé si imaginaba esto cuando empecé en el off, pero no lo planeé y nunca hice nada para lograrlo. Yo no soy condescendiente con nadie y hago las obras que quiero hacer. Al final, eso que antes podía ser criticado, ahora hace que me respeten porque es auténtico", dice el hombre al frente de la obra que promete ser uno de los estrenos de la temporada.

Apuesta a Buenos Aires: La obra debutó anoche en el teatro Picadilly. Fue el primer estreno de la temporada teatral de la ciudad.

Tenés un elenco de estrellas y muchos que nunca se han vestido de mujer. ¿Fue difícil encontrarlos?
No, la verdad es que no. Lo difícil fue lograr reunirlos, porque son actores de cine, teatro y televisión. Para mí es un sueño poder tener a este grupo haciendo esta obra.
¿Hubo algún actor que te hay dicho que no?
No, buscamos a estos actores y nos dijeron que sí. He logrado, con el tiempo, algo que me hace sentir un privilegiado: no sólo poder trabajar de lo que me gusta y me apasiona, además de que es lo único para lo que creo que realmente sirvo, sino que he conseguido eso sin moverme un centímetro de mis convicciones creativas.
Ahora te jugás con una historia de hombres que se encuentran de manera clandestina para vestir de mujer...
Está basado en la historia real de unos hombres que se recluían en las afueras de una ciudad de los Estados Unidos, en la zona de las montañas, en los años 50, para sacar afuera y a escondidas de la sociedad su costado femenino. Por supuesto que entonces la homosexualidad estaba penada por la ley y estaba considerada una enfermedad psiquiátrica. Pero el gran atractivo de Casa Valentina es que esos hombres no son gays. Son heterosexuales que tienen una familia, hijos, nietos, prestigio social, convicciones. Va a ser muy controversial.
¿No habla mal de nuestra sociedad que más de medio siglo después siga siendo un tema controversial?
Pienso que el tema del sexo y el cuerpo siempre van a ser controversiales. Y esta obra habla de eso y del amor. Habla del derecho al amor, el derecho a lo diferente, y del miedo a la discriminación y a los prejuicios. Esos son temas universales y atemporales. Siempre van a estar ahí porque nos atraviesan como seres humanos, más allá del tiempo que estemos viviendo socialmente. Y aunque hoy estemos en un tiempo más abierto en cuanto a las leyes, esos universales, que son los que desarrolla el autor con gran inteligencia, trascienden el contexto de los 50 y hablan de temas cotidianos para todos nosotros. Todos siempre queremos tener otro cuerpo del que tenemos, un amor distinto, y todos siempre tenemos mucho miedo a no ser aceptados.
¿Conociste o conocés a muchos hombres que hoy hagan esto?
Conocía a algunas personas que lo hacían, pero realmente no pensé que tenía las dimensiones que tiene, ni me había metido con esta profundidad en ese universo. Porque, como decía, la clave es que no son homosexuales. Son hombres que tienen un fetiche que nada tiene que ver con lo sexual. Y es súper interesante, incluso más que el mundo gay, porque es aun menos aceptado. Porque una cosa es ser gay y que te guste vestirte de mujer y otra es ser macho y que te guste vestirte de mujer.
Además, tenés dos versiones de La casa de Bernarda Alba, una en Carlos Paz y otra en Mar del Plata, y otra obra en Uruguay. ¿Qué balance hacés del 2015?
Tuve un año muy fructífero en todos los aspectos, el laboral, que está a la vista, y también el personal. Tengo una familia muy amorosa, estoy enamorado hace un año de Guillermo y estoy conviviendo por primera vez en mi vida. Así que fue también toda una aventura que aparezca el amor a esta edad, con tanta contundencia. Las fiestas me pegan recontra bien. Creo que uno las pasa según cómo ha vivido ese año. Como la vida.

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