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Toma calor la campaña a dos meses de los comicios

El impulso verbal entonado en el fragor de un mitín político generó un incómodo clima en el que el ataque deja al descubierto inclusive algunas falencias propias en la gestión.
“Tengo muchas campañas, siempre arranqué desde atrás y en todas gané”. Con esa frase, el candidato a gobernador de la coalición, Martín Farizano, intentó graficar el impulso que tiene la oposición en busca de arrebatarle el poder en la provincia al Movimiento Popular Neuquino.  
Además de querer mostrarse fuerte, el intendente capitalino reconoce que está en desventaja en la intención de voto con respecto al gobernador Jorge Sapag y está claro que comenzó a ponerle picante a sus discursos con el objetivo de generar una confrontación directa con su rival.
Si bien desde el MPN consideran que no es momento de salir a dar una lucha mediática por la diferencia que existe hoy entre los candidatos, algunas voces dentro del partido aseguran que a Farizano le falta recorrer mucho el interior de la provincia para tener alguna chance de pelear la Gobernación. Y es probable que la clave en estos comicios esté ahí.
En las elecciones del 3 junio de 2007, el partido provincial obtuvo el triunfo automático en diez localidades porque la oposición no presentó candidatos. Es más, en esa oportunidad, hubo tres frentes que pugnaron por la provincia y que lograron más del 5 por ciento de los sufragios (los que encabezaron Horacio Quiroga, Raúl Podestá y Julio Fuentes). 
Así y todo en Huinganco, Los Miches, Los Catutos, Coyuco Cochico, Los Chihuidos, Octavio Pico, Aguada San Roque, Pilo Lil, Covunco y Quili Malal, el MPN se quedó con la Intendencia por falta de contrincantes y el arrastre de votos en la categoría de gobernador fue completo.
Si bien el caudal electoral de esos lugares es pequeño en comparación con el total provincial, se trata de comunidades donde el movimiento logra ventajas decisivas y no sólo en esos sitios donde no hay postulantes rivales sino también en la gran mayoría de los municipios de segunda y tercera categoría y las comisiones de fomento.
Ahora, en el caso de que la flamante coalición integrada por parte del radicalismo neuquino y el justicialismo kirchnerista (con el apoyo de una decena de fuerzas de menor peso y otras de mayor adhesión como las que lideran algunos popes locales como Ramón Rioseco, Raúl Podestá y Mariano Mansilla) decida irrumpir fuertemente en las política de las pequeñas localidades, será una tarea muy complicada conseguir conquistar a su electorado. ¿Por qué? Porque durante varias décadas ha sido el MPN el que ha tenido presencia en serio en esos sitios de difícil acceso y es poco probable que en dos meses cualquiera de los “foráneos” pueda convencer a los pobladores.        
Esta semana Farizano conjugó el verbo traicionar para hablar de que el actual gobierno provincial había dejado de lado banderas históricas del partido provincial y se auto ufanó de tener la voluntad de recuperarlas. Lo dijo con el espíritu exaltado frente a una multitud en el Parque Central en el lanzamiento formal de su candidatura a gobernador, tal vez fue la primera vez que habló frente a tanta gente porque cuando era candidato a intendente se apoyó en la figura de Pechi Quiroga, de quien ahora está divorciado.
Amén del ataque discursivo que se podría inscribir como fruto de la animosidad momentánea, quedó claro que no existe autocrítica hacia adentro. Habían pasado pocas horas de que se debatió sobre el no uso de fondos de la renegociación petrolera y que estalló una de las mayores crisis de su gestión vinculadas a la toma de terrenos, justamente por ausencia de una oferta de lotes sociales. Alambrar terrenos fiscales y sitos destinados a plazas con el fin de cumplir con un fallo judicial que diferenció ocupación de usurpación por el uso de la violencia, no parece ser una forma de responder a un pedido acuciante desde lo social.
Entonces si ataca el corazón histórico del rival, también debe atender el frente interno para evitar ser el blanco fácil a la hora de rebotar el ataque alumbrado en el calor militante.