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Tomar el té ahora es una tradición propia de las neuquinas

Los lugares donde reunirse, conversar y disfrutar de esta infusión han crecido en los últimos años.

ANDREA DE PASCALIS
depascalisa@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
La tradición inglesa de tomar el té, probar diversas tortas y mantener una extensa charla entre amigas o familiares es hoy una costumbre que les gusta mucho a las mujeres neuquinas. La idea de reunirse alrededor de una mesa decorada para la ocasión, con vajilla de antaño y en un clima cálido se popularizó en la ciudad.
Ante la demanda, las casas de té crecieron en los últimos años, no solo en la capital sino en los alrededores donde algunas viejas chacras se convirtieron en lugares especiales para esta salida.
Hoy “tomar el té” puede costar hasta 200 pesos, y la oferta es muy variada. Algunas casas son muy exclusivas y solo abren sus puertas para quienes lo requieran. Otras, más céntricas, reciben gente en forma constante y las más alejadas ofrecen sus productos elaborados con lo que ellas mismas producen. También está la opción de organizar eventos y así llegar a la mesa del agasajado.
El 90 por ciento de las que concurren a estos lugares son mujeres, y en promedio se quedan entre dos y tres horas charlando y disfrutando de esta merienda. “Son pocos los hombres, vienen cuando los trae la mujer o si quieren agasajarlas”, coinciden quienes llevan adelante estos emprendimientos.

El encuentro
Las ofertas son diferentes, pero tienen algo en común, que es compartir un momento íntimo en un espacio público. “El encanto de beber el té es que uno bebe y lo incorpora, hay gustos para todos. El té no es un café al paso, es parar, tomarse un momento y bajar un poco el ritmo acelerado que vivimos, generar el encuentro con los afectos. Una persona no va a tomar el té sola. Lo que más me gusta de esto es soltar la curiosidad, los diferentes colores, aromas. El té trae recuerdos, te transporta a algo de tu casa, de tu pasado, de tus abuelos”, resumió Gladys Tancredi, de Kamelya, experta en protocolo y ceremonial del té y sommelier de esta infusión, quien se dedica a organizar eventos.
Nancy Sastre, de Los Chalets, fue la pionera en este rubro y en su chacra de Centenario abrió una casa de té hace 12 años. Allí ofrece sus productos que tienen su origen en los frutos elaborados en su tierra. El té con tortas tiene un valor fijo de 128 pesos.
“Del té fuimos aprendiendo y hacemos hincapié en tomarlo libre”, explicó. Y comentó que, si bien tienen 80 variedades de té, cuando los clientes llegan por primera vez eligen el de frutos rojos. “Después siguen viniendo, el gusto del consumidor se va educando y buscan un té especial, uno con jengibre, frutales... cambió el concepto de que tomar el té era solo para el que tenía cierto conocimiento”.
Silvia González, de Rosaura Restó, abrió en marzo de este año y lo hace a pedido los martes y domingos. Ofrece el famoso té galés, que se va sirviendo en forma constante y la tetera nunca se deja en la mesa. Tiene tres tipos de comida, una primera vuelta con las tortas galesas tradicionales y otras; una segunda vuelta con confituras, bombones, minirogel y una tercera que es salada. “La gente quiere probar y, por lo general, son mujeres grandes que vienen a festejar cumpleaños o a encontrarse. Como es un auge, también están viniendo mujeres jóvenes. Es un encuentro de las 5 de la tarde entre amigas, es como si fuese un cuento”, explicó, y detalló que el té galés tiene un valor de 180 pesos.
Verónica Olivera, del Establecimiento Los García (Plottier) -al que prefiere llamar Casa de sabores-, señaló que lo importante es poder encontrarse y bajar el ritmo acelerado de la vida cotidiana. “No permitimos que usen el celular, abrimos viernes y sábados y los dos primeros domingos del mes. No solo toman té, también piden otras cosas como licuados”, dijo. Contó que su servicio no es fijo, sino que tienen propuestas diversas, como la porción de torta a elección y que con un té o bebida los costos pueden variar entre los 60 y 70 pesos.