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Citando un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica en 15 países, la OMS advirtió que "el número de horas de trabajo aumentó alrededor del 10% durante el confinamiento". "Ningún empleo vale el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o una enfermedad cardíaca", afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Este primer análisis global de las pérdidas de vidas humanas y los daños a la salud asociados con largas horas de trabajo, publicado en la revista Environment International, no se refiere a la pandemia sino a los años anteriores. Los autores sintetizaron datos de decenas de estudios con cientos de miles de participantes y la doctora María Neira, directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, concluyó: "Trabajar 55 horas o más a la semana representa un grave peligro para la salud. Es hora de que todos, Gobiernos, empleadores y trabajadores, finalmente reconozcamos que las largas horas de trabajo pueden causar muertes prematuras".
El informe indicó que trabajar esa cantidad de tiempo semanalmente o más se asocia con un aumento del 35% del riesgo de un accidente cerebrovascular (ACV) y del 17% de morir de una cardiopatía isquémica, comparado con una persona que trabaja entre 35 a 40 horas semanales. La OMS y la OIT estimaron que en 2016, murieron 398.000 personas de un derrame cerebral y 347.000 de una enfermedad cardíaca por la carga horaria en su ambiente laboral. Entre 2000 y 2016, el número de defunciones debidas a cardiopatías relacionadas con las largas horas de trabajo aumentó 42%, cifra que se eleva al 19% en el caso de los accidentes cerebrovasculares.
La mayoría de las muertes registradas se dieron en personas de 60 a 79 años, que trabajaron 55 horas o más por semana cuando tenían entre 45 y 74 años. Actualmente, según los datos aportados por la oms, el 9% de la población mundial trabaja largas horas.