La restrictiva política de planificación familiar de China, que trata de controlar la expansión de la mayor población del mundo con 1.300 millones de habitantes, ha sido denunciada a menudo por alentar el tráfico de niños.
En las zonas urbanas, las parejas están generalmente autorizadas a tener sólo un hijo, mientras que en las rurales se permiten hasta dos, si el primero es una niña.
Así, las niñas son denigradas en ocasiones por los padres, que las venden en secreto a la espera de tener un hijo.
Fuente: AFP / NA