Madrid (Dpa) > La tragedia golpeó ayer a España: el accidente de un avión de Spanair, que se estrelló cuando despegaba del aeropuerto de Madrid con destino a Las Palmas de Gran Canaria, dejó 152 muertos y 19 heridos muy graves.
Se trata del segundo accidente de aviación más grave registrado en Europa en los últimos 20 años. El gobierno español quiso dejar claro que fue un accidente de aviación civil y en ningún caso un atentado.
En el avión, un MD-82 con el número de vuelo JK5022 y que operaba con código compartido con la alemana Lufthansa (LH255), viajaban 171 personas, dos de ellos bebés, entre ocupantes y tripulantes. Los 20 heridos iniciales fueron distribuidos entre varios hospitales madrileños y en uno de ellos falleció posteriormente un hombre.
El accidente se produjo durante el despegue, poco antes de las 15 por causas aún desconocidas, aunque las cajas negras ya fueron localizadas. El avión cayó, se partió en dos y se incendió cerca de la pista de la Terminal 4. Se produjo «una enorme bola de fuego y un gran humo negro», relató un testigo. «No queda nada que se parezca a un avión», dijo un agente de la Guardia Civil.
Humo
En el lugar del siniestro se levantó durante horas una gran columna de humo que pudo apreciarse a varios kilométros a la redonda hasta que los bomberos lograron sofocar las llamas. «Es lo más parecido a un infierno que he visto, los cadáveres estaban hirviendo, nos quemamos al recogerlos», relató un agente de policía. El juez encargado de la investigación judicial prohibió la difusión a los medios de las imágenes captadas por los servicios de emergencia.
Policía, Guardia Civil, servicios sanitarios y bomberos desplazaron casi 500 profesionales al lugar del accidente.
Los primeros indicios apuntan a que el motor izquierdo se habría incendiado antes de la caída. Medios españoles indicaron que la areonave intentó despegar una vez y después fue revisada por un mecánico. Tras esa revisión habría reiniciado el despegue del trágico desenlace. La salida del vuelo JK5022 estaba prevista para una hora antes, si bien Spanair no informó de las causas del retraso. Una investigación ya en marcha tendrá que aclarar lo ocurrido. Un equipo estadounidense viajará también a Madrid al tratarse de un MD-82, un avión de fabricación norteamericana.
Ocupantes
Entre las víctimas hay dos ciudadanos suecos y posiblemente cuatro alemanes, según Lufthansa. El cónsul chileno en Madrid confirmó que entre los ocupantes del avión viajaba un compatriota. Al cierre de esta edición, no se había hecho pública una lista de víctimas. Los cadáveres eran trasladados al recinto ferial IFEMA, el mismo lugar que ejerció de tanatorio y centro de identificación de las víctimas de los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004.
El dispositivo de emergencia puesto ayer en marcha tras el siniestro es de hecho similar al que tuvo lugar tras la explosión de las bombas en cuatro trenes en Madrid. También, como entonces, los ciudadanos acudieron en avalancha a los centros sanitarios para donar sangre.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, suspendió sus vacaciones estivales en Doñana, en el sur de España, para desplazarse hasta el aeropuerto. También el líder de la oposición, Mariano Rajoy, interrumpió las suyas en Galicia, en el noroeste. A Barajas, donde se estableció una sala de seguimiento de crisis, acudieron varios ministros y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. El rey Juan Carlos estuvo en permanente contacto con Zapatero.
Con la angustia en el rostro, los familiares de los pasajeros del avión se desplazaron hasta el aeropuerto de Madrid, donde se habilitó una sala de asistencia psicológica. En el de Las Palmas se habilitó un espacio similar y estaba previsto que los familiares de Gran Canaria se trasladasen en un avión de Spanair a la capital española.
Madrid decretó tres días de luto y hoy, los ciudadanos están convocados a guardar cinco minutos de silencio en la céntrica plaza de Cibeles, junto al Ayuntamiento de Madrid. El MD-82 contaba con 14 años de antigüedad y había pasado todas las revisiones obligatorias, la última de ellas en enero, según Spanair, cuya dirección se reunió de emergencia.
Antecedentes en Europa
2006. Un avión Tupolev-154 de la aerolínea rusa Pulkovo en vuelo de la ciudad de Anapa, sobre el Mar Negro, a San Petersburgo se precipita a tierra en medio de una fuerte tormenta en Ucrania. Mueren 170 personas.
2006. Un avión de pasajeros armenio cae al Mar Negro durante las maniobras de aterrizaje en el balneario de Sochi. Mueren los 113 ocupantes del Airbus A-320.
2005. Un avión chárter chipriota del tipo Boeing 737-300 con 121 personas a bordo se estrella al noreste del aeropuerto de Atenas. Todos sus ocupantes mueren. Los pilotos y muchos de los pasajeros habían perdido el conocimiento, aparentemente por una falla del sistema de aire acondicionado. La máquina había estado volando al menos durante una hora y medio con piloto automático, hasta que se le agotó el combustible.
2001. En el aeropuerto de Linate, en Milán, colisionan un McDonnell Douglas MD-87 de la aerolínea escandinava SAS y un avión privado alemán del tipo Cessna Citation II. Los 114 ocupantes de los aviones y cuatro empleados del aeropuerto mueren.
2000. Sólo dos minutos después de despegar del aeropuerto parisino de Charles de Gaulle se estrella un avión supersónico Concorde de Air France con 109 personas a bordo con los motores en llamas sobre la localidad de Gonesse. No hay sobrevivientes.
Escenario
Ligadas
La historia de Spanair, la línea aérea cuyo vuelo sufrió el accidente que se cobró la vida de más de 150 personas en España, está íntimamente ligada al grupo Marsans, holding acusado del vaciamiento de Aerolíneas Argentinas que se encuentra negociando, por estos días, los términos de la estatización de la empresa.
La compañía Spanair fue fundada en 1986 por Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz, titulares del grupo Marsans. Sin embargo, en el 2003 sus principales socios vendieron el 94,9% de la empresa a la aerolínea escandinava Scandinavian Airlines Systems (SAS) reservándose el 5,1% de las acciones y los puestos de presidente y consejero delegado de la misma.
A partir de allí los problemas se multiplicaron para la línea aérea cuyos balances comenzaron a ser negativos alentados además por la complicada situación coyuntural, con altos precios del petróleo y un mercado abierto que generó la fusión de empresas para enfrentar los costos. En 2007 Marsans vendió su parte del paquete accionario, aunque sus intenciones eran comprar el total de Spanair, cuya única salida era ser absorbida por una empresa mayor.
Finalmente la venta se frustró y la empresa implementó un plan para enfrentar la crisis, que incluye un recorte de plantilla de 1.100 trabajadores, un total de 900 empleos a tiempo completo, y la cancelación de nueve rutas «deficitarias», además de dejar en tierra a unos quince aviones a lo largo de septiembre y de octubre, lo que le permitirá ahorrar 90 millones de euros.
Un retraso les salvó la vida
Por tres minutos, una pareja perdió el vuelo de Spanair y, posiblemente, salvaron su vida.
Madrid (Dpa) > Un retraso salvó ayer posiblemente la vida a Héctor y a su pareja, los dos canarios: debían tomar el avión de Spanair hacia Las Palmas de Gran Canaria que se estrelló durante el despegue en el aeropuerto de Madrid, pero por tres minutos perdieron el vuelo.
Regresaban a Canarias tras sus vacaciones estivales y al llegar al mostrador de facturación en Barajas les impidieron facturar porque el vuelo se había cerrado unos minutos antes, según indicó el hombre a medios españoles.
Al menos 140 personas murieron ayer en el siniestro, si bien la cifra es todavía provisional. Fuentes oficiales sólo pudieron confirmar de momento 26 supervivientes, 19 de ellos en estado muy grave, entre los en total 173 ocupantes de la aeronave.