Al mismo tiempo, vuelve a poner en escena la vulnerabilidad del país que se presenta como el más seguro del planeta, si se considera que el hecho fue un atentado terrorista ya que se lo adjudicó el grupo Estado Islámico. El propio EI, a través de la agencia de noticias Amaq, vinculada a los yihadistas, se adjudicó la tragedia que fue materializada por Omar Mateen, de 29 años, nacido en Nueva York y de padres afganos. El presidente Barack Obama calificó al ataque, el más violento de este tipo en EE.UU., como un "acto de terrorismo y odio".