Trágico incendio en Z1: se le murieron 6 perros y 3 gatos

La propietaria de la humilde vivienda es protectora de animales.

Neuquén
El fuego arrasó ayer con otra vivienda en la ciudad. Esta vez fue una humilde casa de madera en el barrio Z1, cuya propietaria, además de los daños materiales, sufrió la pérdida de varias mascotas, que murieron carbonizadas.

Delia María Rocha mira horrorizada las brasas encendidas de lo que antes fue su casa. Ahora no le queda nada. Pero eso no es lo que más le duele, sino los tres gatitos y los seis perros que no pudieron salvarse al quedar atrapados por las llamas.

La mujer, una jubilada que se instaló en el terreno frente a la plaza del barrio debajo de la árida barda neuquina hace cinco años, contó que en el momento en que se desató el incendio ella no estaba en el lugar. "Fue como a las 8:30. Había ido a LU5 a denunciar los problemas que tengo con mis vecinos",
precisó.

Si bien los bomberos llegaron al lugar a apagar el incendio, lo único que pudieron hacer fue evitar que se propague al lote lindero, donde vive la familia con la que Delia mantiene la pelea.

Cuando Rocha llegó a su casa se encontró con el panorama desolador. Además, los animales que sobrevivieron habían huido del lugar y se desperdigaron por el barrio, algo que preocupaba a la mujer.

Una mano amiga
La tragedia que envolvió a Delia movilizó a los vecinos del Z1, quienes rápidamente se unieron para darle una mano.

Para no dejarla desamparada, Patricia Alejandra Molina, quien vive frente a la plaza, le ofreció alojamiento hasta que pueda rehacer algo de su vida.

Claudio Peralta, el kiosquero de la zona, inició una campaña de donaciones en las redes sociales entre los vecinos y amigos. "Vamos a buscar la manera de juntar en algún lugar las cosas que podamos conseguir. Lo urgente es levantarle una casita para que ella pueda irse a vivir", señaló.

Horacio Sandoval, referente de la cooperativa de viviendas MTD, ofreció la colaboración del grupo que integra para trabajar en el terreno y gestionar una ayuda de la Provincia, porque con la "edad que ella tiene debe tener un espacio propio, para guardar sus cosas y estar en condiciones".

Entre todos, y algunos más, convocaron a la sociedad a darle una mano a la mujer donando ropa, calzado, alimentos, muebles y materiales para reconstruir la vivienda destruida. "Es un barrio muy solidario", acotó Claudio, y precisó que muchos de los vecinos ya se comprometieron a dar una mano.

Quienes quieran colaborar con Delia pueden hacerlo acercando donaciones al kiosco Anakin (Manzana 7B casa 9 del barrio Z1) o llamando al teléfono 0299-155088813, preguntando por Marta o Claudio.

Rivalidades
Aunque para la Policía el incendio se inició por un cortocircuito -hacía dos días había hecho instalar el cableado en la casa-, Delia asegura que fue a propósito y el dedo acusador apunta a sus vecinos linderos.

Afirmó que la noche del martes le habían tirado piedras contra la casilla de madera y denunció que sufre hostigamientos permanentes. "Toda la vida tuve problemas con esa gente", indicó.
Por ello, no le sorprende que se pueda haber tratado de un incendio intencional.

Delia afirmó que le faltan dos garrafas que estaban atadas con cadenas, también denunció que el alambrado tejido de la parte trasera del terreno está roto y que el candado de la puerta de ingreso estaba cortado. "Ni siquiera compasión por los animales tuvieron", se lamentó.


Vocación: dejar todo por los animales
Neuquén
Delia Rocha ama a los animales. En el barrio Z1, donde viven, todos la conocen y le agradecen por recoger a los perros y gatos de la calle.

Delia es jubilada, pero con sus magros ingresos se las ingeniaba para comprar la comida de sus mascotas y cerrar el terreno que ocupa para que no se les escapen.

Contó que a los canes los mantenía con la ayuda de la Sociedad Protectora de Animales, que le llevaban el alimento. Pero como eso no alcanzaba, ella usaba su dinero para completar la dieta comprando arroz en el mayorista. También conseguía allí la comida para la decena de felinos que tenía.

Por el fuego se murieron tres gatitos y seis perros que mantenía encerrados para evitar las protestas de sus vecinos. Fue una trampa mortal para las pobres mascotas.

El caos provocado por el incendio y el trabajo de los bomberos ahuyentaron a los animales que sobrevivieron. Si bien ayer por la tarde Delia había recuperado a los 16 perros que aún quedaban con vida, todavía no había vuelto a ver a sus amados gatos.

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