Nuestro país está en la encrucijada de crecer y desarrollarse para dar el salto cualitativo y lograr el bienestar de su pueblo. Hoy nuestras producciones agropecuarias tienen como destino los países de Oriente, que son los mayores compradores de granos y carnes. Pero estas producciones deben ser trasladadas en forma eficiente, económica y sustentable.
El ferrocarril es el medio de transporte más adecuado para llegar a puerto, el más económico y el de menor impacto ambiental. Se estima que el ahorro puede ser de hasta un 80% en comparación con los medios hoy usados para exportar desde puertos de Chile hacia China o India. Argentina debe ponerse a trabajar en estos proyectos para ser protagonista en el comercio mundial.
Añelo, en la provincia de Neuquén, está poniendo en funcionamiento Vaca Muerta para la explotación de gas y shale oil. El proyecto del Ferrocarril Trasandino Sur también dará un gran aporte en la logística, mejorando la interconexión y abaratando los costos de transporte. Sería una gran noticia para la provincia de Buenos Aires, como así para Río Negro, La Pampa y Neuquén. Especialmente en esta última, donde Zapala sería un centro logístico. Traerá un beneficio directo en lo referente a generación de trabajo genuino, con utilización de mano de obra calificada para reacondicionar vías férreas, con la consecuente inversión de capital, mejorando la economía del lugar y colaborando al arraigo en sus pueblos, desde su salida en la estación de Constitución de Buenos Aires hasta su llegada a Zapala en Neuquén.
El proyecto ferroviario uniría Zapala con Lonquimay. Son 220 kilómetros de extensión y permitiría exportar a menor costo por el Pacífico.
El proyecto merece ser tenido en cuenta al momento de definir una estrategia de crecimiento sustentable. Por falta de presupuesto, siempre hubo que postergar la construcción del Ferrocarril Trasandino del Sur -ley 23.253-, cuya autoría se le debe a quien escribe estas líneas. En ese sentido, hago referencia a parte de una nota que se publicó en 1999 por Juan M. Mana, presidente de la consultora Mirando al Sur. El gobierno de Chile, 19 de agosto de 1999, dio su conformidad y así se lo hizo conocer a través de nuestra Cancillería al gobierno argentino, para que el paso fronterizo Mallín se use para llegar hasta Lonquimay, distante de Zapala 230 kiómetros. Con la traza hasta Lonquimay se ahorraría hasta un 50% en el costo de los fletes desde el puerto de Santos (Brasil) hasta los puertos chilenos. Evitaríamos fletes vía Canal de Panamá o Estrecho de Magallanes. Están dadas las condiciones para no demorar más la construcción del Ferrocarril Trasandino del Sur.
El proyecto ferroviario uniría la localidad de Zapala con Lonquimay, de Chile, para luego llegar hasta el puerto de Talcahuano; sólo se necesitaría concretar la unión ferroviaria de 220 kilómetros de extensión (140 kilómetros en territorio argentino y 80 en tierras chilenas) para unir con el océano Pacífico.