Si algo caracterizó a Uber es que en ninguno de los sitios que eligió para prestar su servicio de autos con chofer, a partir de su aplicación móvil, pasó desapercibido. Nada indica que Neuquén será la excepción.
La modalidad que utiliza la compañía ha cosechado fuertes rechazos en todo el mundo porque las reglas de juego en las que realiza su negocio le permiten con una inversión simbólica obtener cuantiosos dividendos. Los autos no son de la empresa y los choferes que prestan el servicio tampoco. Uber solamente se limita a administrar la plataforma para solicitar el coche y garantizar que el cliente quede satisfecho con un viaje sin contratiempos.
El problema con Uber surgió por falta de regulaciones y normativas que reglamenten un servicio de este tipo.
Los principales detractores de Uber son los taxistas, que sí deben ser sometidos a una regulación tanto en las condiciones en las que operan como en las tarifas que cobran a sus usuarios.
Después de tantas batallas en todo el mundo, Uber aprendió la lección. Antes de ponerle fecha al inicio de sus operaciones dice que consultó a vecinos de Neuquén respecto de la importancia de que el Concejo Deliberante local sancione las ordenanzas que le permitan desembarcar. Es probable que las negociaciones con las autoridades locales se encuentren, a esta altura, bastante avanzadas.
La compañía dice tener listos 3 mil choferes dispuestos a trabajar. Sin decirlo, dice que está listo para hacer frente a cualquier oposición que se le presente en Neuquén. Es que ya ha tenido bastantes peleas ganadas, aun las que parecían imposibles.
Uber está dispuesto a dar batalla por entrar con su servicio pese a los obstáculos que surjan.