En cuanto a lo primero, el presidente Mauricio Macri representa a una derecha "aggiornada", que no puede otra cosa que cuestionar el accionar de la represión durante los años de plomo, como tampoco retroceder en lo ya avanzado respecto de la anulación de las leyes de impunidad que en otra época estos mismos sectores avalaron. Esa es una buena noticia que se debe, en gran parte, al accionar que durante estos 40 años encarnaron los organismos de derechos humanos, en especial las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo.
Respecto de lo otro, si bien no es lo mismo Obama que George Bush, como tampoco lo fueron en su momento Jimmy Carter y Ronald Reagan, Estados Unidos como país debe una real autocrítica y un reconocimiento del daño que causó al apoyar y financiar el derrocamiento de gobiernos democráticamente electos. De lo contrario, todo quedará en un gesto, positivo sí, pero que no será trascendente a la hora de recapitular la historia del continente.
En este contexto se conmemora hoy en el país el Día de la Memoria, que debe servir para decir, una vez más, y aunque suene reiterativo y trillado: Nunca Más.