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La Mañana Marcos Acuña

Un abuelo neuquino y la historia de su café en Donato con el Huevo Acuña

Tiene 79 años y, durante el Mundial, le mostró a sus nietos una foto que guarda como un tesoro, de una mañana que compartió en Donato con el crack zapalino.

El registro digital en la pantalla de su celular pasa de mano en mano. En medio de la fiebre mundialista, Rubén Argentino Chiappori muestra con orgullo una postal de 2016 que lo vincula con la selección nacional y, sobre todo, con uno de los jugadores más queridos en la provincia: Marcos "Huevo" Acuña, con quien compartió un café hace varios años en una tradicional confitería neuquina.

Aunque trabajó como visitador médico en Bahía Blanca y también pasó un tiempo en Sierra Grande, Rubén es un "neuquino de siempre", que a sus 79 sigue eligiendo la capital de la provincia para pasar sus días de jubilado. El año pasado, compartió su pasión por el fútbol con su hijo Lucas y con sus nietos, Tomás, Celeste y Emma, con quienes compartió cada partido de la Scaloneta y un recuerdo muy especial que tiene con uno de sus jugadores.

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"Él pasaba todas las mañanas en Donato, se juntaban siempre las mismas personas a tomar café", relató Lucas, su hijo, al compartir la postal. En su rutina matinal, se sorprendió al ver una cara conocida: al café entró Marcos "Huevo" Acuña, que en ese momento jugaba en Racing y había participado en sus primeros encuentros con la camiseta argentina.

"Mi papá es fanático del fútbol y es hincha de Racing; cuando preguntó por Acuña, le dijeron que era muy amigo de uno de los mozos de Donato y estaba de visita en el lugar", explicó Lucas Chiappori. Los camareros no tardaron mucho en presentarle a Rubén, un cliente histórico del bar que nunca escondía su fanatismo por el club de Avellaneda.

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"Mi papá lo invitó a tomar un café y charlaron un montón, todavía se acuerda de lo bien que lo trató y les cuenta a todos que es una persona muy humilde, que charló con él de igual a igual", relató. Aunque en ese entonces Acuña no tenía la medalla de campeón del mundo, sí demostraba su talento en uno de los clubes "grandes" de Buenos Aires, por lo que esa actitud le resultó sorprende a Rubén, que pidió inmortalizar el momento en una foto para atesorar.

"Siempre me pide que se la imprima porque la quiere enmarcar, y cuando jugaba la Scaloneta, la tenía en su celular y se la mostraba a todos sus amigos", señaló Lucas sobre la historia detrás de la foto que se convirtió en un tesoro familiar. "Mi papá le preguntaba por Racing y él le decía que era muy difícil jugar en el club porque el nivel era muy bueno y había mucha competencia, pero le dijo que estaba contento", agregó.

Desde que Rubén compartió ese café, Acuña se convirtió en uno de los jugadores que más seguía en las transmisiones deportivas. Así, acompañó su carrera después de Racing, cuando el zapalino comenzó a jugar en Europa y cuando empezó a lucirse con la selección nacional.

Huevo Marcos Acuña Copa del Mundo Qatar 2022 -VALIDA 1200-

Durante el Mundial de Qatar, el jubilado esperaba cada minuto de juego del Huevo, y compartía la historia con sus nietos, que renovaban el cariño por el ídolo de origen neuquino. Aunque Acuña no visitó la provincia para mostrar su medalla, el hombre no pierde la ilusión de reencontrarse para renovar la foto de ese café, aunque deberá ser en una mesa diferente, porque la confitería cerró sus puertas en medio de la pandemia de coronavirus.

Rubén siempre fue fanático del fútbol, y en su juventud mostraba sus destrezas deportivas bajo el apodo de Zurdo Chiappori. Por esos años, le tocó compartir con otra leyenda del fútbol, pero con origen rionegrino. "Él jugaba con Pedro Prospitti, que llegó a jugar en Independiente, en Colombia y en Brasil, y fue la gloria del Alto Valle; se habían hecho muy amigos con mi papá y mi tío", aclaró.

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Tras el triunfo de Lionel Messi y su equipo aparecieron innumerables historias de neuquinos a los que el mundial de Qatar los atravesó por completo. Nicolás, un joven de 30 años, pasó 20 días en coma y se despertó después de Navidad para enterarse de que Argentina tenía la tercera estrella. Y Rubén, con más mundiales vividos, selló un lazo especial con este campeonato, que tuvo entre sus protagonistas a un vecino con la humildad suficiente para compartir con él una taza de café.

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