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Un accionar habitual

Por VIVIANA CAMINOS

La Patagonia es una zona donde pueden encontrarse muchas mujeres dominicanas sometidas a explotación sexual, el año pasado conversé con un "ex proxeneta" en la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego, quien me relató que las dominicanas empezaron a llegar en la década del '90 reclutadas por redes mafiosas que aún operan en la ciudad de Buenos Aires, en Córdoba y en el sur de nuestro país. 
La metodología es la misma, el reclutamiento mediante ofrecimientos engañosos, que luego se convierten en deudas porque terminan debiendo el pasaje, el alojamiento, la comida. Lejos de sus familias, de su cultura, sin documentos (porque se los quitan al llegar) terminan obligadas a ejercer la prostitución, viven permanentemente maltratadas y amenazadas con ser denunciadas por venta de drogas, por permanecer en el país sin permiso o con represalias a sus familias en sus países de origen.
La existencia de ordenanzas que habilitan cabaret y whiskerías, aún sabiendo que en realidad son prostíbulos encubiertos, la corrupción política, policial y judicial, la naturalización de la prostitución en algunas regiones de nuestro país, al punto de solicitar su reglamentación para "atraer al turismo", favorecen la trata de personas.
 
(*) Coordinadora Nacional de la Red Nacional Alto al Tráfico y la Trata (RATT Argentina).