Un déjà vu es la sensación de experimentar una situación ya vivida, ya vista. No son cosas que uno experimente con cierta regularidad, pero suele suceder y por lo general nos dejan pensando.
Ayer, dos comisarías, la 12 y las 18, junto con funcionarios del Ministerio de Seguridad se reunieron con vecinos de Valentina Norte, sector Los Hornos, porque un menor de 17 años “los tiene aterrados”, dicen.
En cuanto al haber del menor, la Policía y el Gobierno alertan que tiene 4 robos violentos en los últimos 7 días. Los vecinos lo quieren fuera del barrio y desde el Ministerio de Seguridad solo ofrecen mediar con la Fiscalía de Delitos Juveniles. Una respuesta insuficiente.
El déjà vu deviene del episodio que se dio en abril de 2013, cuando el jefe de la Policía, Raúl Laserna, indicó: “En el caso de los menores hay que replantearse cómo es la historia del menor, porque está bueno que se le dé una oportunidad para integrarse, pero la realidad nos está indicando otra cosa. En el caso de Kikín, fue imputado en tres homicidios y a los dos días de que el juez lo hubiera liberado tiroteó a una persona, y a la semana siguiente asaltó con un cuchillo a un cartero. En cualquier ciudad, con cuatro Kikín no hay seguridad que alcance”, sentenció Laserna.
Señalar a adolescentes menores de edad como el epicentro de todos los males de la seguridad ciudadana pone en evidencia las carentes políticas de contención de jóvenes en conflicto con la ley. Existe falta de previsión frente a estas problemáticas, y se terminan cargando las tintas sobre un menor, olvidando las responsabilidades que le competen al Estado.