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Histeria dentro y fuera del campo. Demasiada tensión, escándalos innecesarios y circo mediático. Se sobrevalora y dramatiza el fútbol más de lo aconsejable. Un deporte destinado a entretener, se convierte en un foco de conflicto permanente: insultan los hinchas, se pelean los jugadores con los técnicos, la prensa busca sangre y ofrece shows con cruces descarnados entre los periodistas que no pueden despojarse del fanatismo ni ser objetivos... Así estamos.
Lo sucedido en las últimas horas es un claro ejemplo de todo esto. Por un lado, en la práctica de ayer el joven jugador de Boca Agustín Almendra le hizo una escena al entrenador Sebastián Battaglia en plena práctica.
“¡Si no te gusta, te vas!”, le advirtió con firmeza el DT, ante lo cual el irresponsable futbolista recogió sus cosas y se retiró del entrenamiento.
No es la primera vez que el talentoso jugador le falta el respeto al club, a sus compañeros y a los encargados del primer equipo. Da la sensación de que ya no hay retorno...
No fue el único episodio bochornoso que brindó el fútbol en las últimas horas. Poco antes, en la tele, los trabajadores de prensa Horacio Pagani y Nicolás Distasio se dijeron de todo al aire. Hubo insultos, invitaciones a pelear, ofensas...
Una verdadera locura que en un programa de televisión sucedan esas cosas, teniendo en cuenta también que no son pocos los menores que observan las tristes imágenes junto a sus padres. ¡Qué penoso ejemplo!
Es hora de bajar un cambio, de vivir el más popular de los deportes con pasión, intensidad y responsabilidad pero sin exagerar ni transgredir los límites. Vale para todos.