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Contra River se aferró a la excusa “del hombre de menos” -por la tempranera expulsión de Marcos Rojo- a la hora de justificar el mezquino planteo. Claro que no contaba con que días después, el incomparable Marcelo Gallardo lo dejaría muy expuesto, le brindaría una verdadera lección de cómo sobreponerse a esa adversidad y sacar adelante un partido exigente: su River líder superó de visitante al Talleres escolta, 2 a 0, pese a jugar con 10 casi todo el encuentro.
Una muestra del carácter que, por el contrario, el xeneize no tuvo ni el Monumental ni tampoco el domingo en Liniers, en la segunda derrota justamente de un ciclo aún con saldo a favor desde los números.
Pero lo que se le cuestiona a Battaglia es que su equipo flaquea en las paradas bravas y sus planteos dejan mucho que desear ante los rivales más calificados.
En las difíciles, este xeneize se achica, respeta demasiado al adversario, como asumiéndose inferior.
En esos encuentros Battaglia hasta el momento no dio la talla y lo peor es el peligroso mensaje que baja a los jugadores con sus tibias propuestas.
Está claro que el Seba recién comienza su recorrido en el fútbol grande y que hasta aquí realizó un interesante trabajo en Boca, al que mejoró respecto al de Russo y hasta afianzó a varias promesas de inferiores en el elenco titular.
Sin embargo, en el debe se le puede marcar la falta de audacia en los cotejos más importantes, esos que determinan para qué esta un equipo.
Quizás aprenda de sus errores y los corrija a tiempo, porque se sabe que el fútbol y menos un coloso como Boca no conceden tantas oportunidades.