Por RAMIRO MORALES
El gobierno provincial firmó un acuerdo con Naciones Unidas para elaborar un plan estratégico de desarrollo que abarque la segunda gestión de Jorge Sapag. Esta semana, buena parte del gabinete y la vicegobernadora Ana Pechen se reunieron en la Residencia de la Costa para comenzar a tratar los primeros pasos del programa, que busca orientar la administración estatal y también crear un sistema de control.
El plan, que será auditado por el PNUD -dependencia de la ONU que trabaja en el área-, busca insertar a Neuquén dentro de un modelo de gestión por resultados. Se trata de un moderno método que hoy aplican varias de las principales ciudades del mundo.
Más allá de los efectos que esta medida pueda tener sobre la realidad de los neuquinos -del papel al hecho hay un largo camino-, representa en sí mismo una señal política: después de más de una década, el Estado vuelve a tomar un rol predominante en la planificación económica y social. La última experiencia había sido el Plan Neuquén 2020, ideado en la gestión de Felipe Sapag y condenado al olvido en la de Jorge Sobisch.
Planes
En sus primeros cuatro años de gobierno, Jorge Sapag impulsó algunos planes pero de corte sectorial. Quizás el más importante fue el Plan Productivo Provincial, que creó plataformas de trabajo a partir de diagnósticos elaborados por todos los actores involucrados en cada sector. Los documentos, de excelente contenido técnico, señalan las potencialidades de la provincia para el desarrollo, por ejemplo, de la fruticultura. Lo cierto es que, cuatro años después, el volumen de producción apenas crece en algunas variedades y la provincia sigue siendo dependiente de los hidrocarburos.
El nuevo plan que se piensa para el período 2011-2015, apunta a ordenar la administración y busca darle cauce al uso de fondos públicos. Más allá de esto, el Gobierno está trabajando en un proyecto para apuntalar al Copade, y darle un rol más protagónico en este mandato. Sapag interpreta que es necesario reforzar la gestión y por eso instruyó a sus ministros para que recorran la provincia y mantengan un lazo más estrecho con los municipios. El Ejecutivo aspira, con este combo de políticas, a agilizar las acciones del Estado y llegar con mayor presencia a la población.
Salarios
El tema salarial sumó esta semana un nuevo capítulo. El Gobierno aumentó en 10 millones de pesos la última oferta realizada al sector Salud, con lo que los trabajadores pasarían a cobrar más de 500 pesos extra de bolsillo. Si bien ATE anticipó su rechazo, llevará el tema a asambleas y de definirá la semana que viene.
De forma paralela, el Gobierno salió a pedir “prudencia” a los gremios en sus reclamos salariales. Se trata de un aviso que esconde la certeza de que efectivamente habrá más reclamos gremiales, sobre todo de sectores que perciben una pérdida de poder adquisitivo frente al aumento de precios. Si bien el déficit financiero provincial se presenta como manejable, Sapag sabe que no puede cruzar los límites que el propio presupuesto impone a los gastos corrientes. De hacerlo, se arriesga a caer en la misma situación que otras provincias argentinas, víctimas de una agobiante deuda y que han debido acudir a distintos tipos de ajuste.
Más allá de Salud, aún quedan pendientes cientos de trabajadores del escalafón general y de convenios sectoriales que no recibieron ningún aumento para 2012. El gobierno ya afina el lápiz para ver cuánto se puede otorgar a cada sector sin alterar la curva de ingresos. También se trabaja finamente para mejorar la situación de pago a proveedores y a empleados públicos, a través de un manejo de caja más eficiente.