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Un juego a la medida del MPN

Ángel Casagrande
Luego de que Omar Gutiérrez ganara unas internas de las que participaron 126 mil neuquinos, la agenda política se corrió hacia los posibles frentes que se armarán con la casi misión imposible de arrebatarle el poder al MPN. 
¿Por qué casi imposible? Porque restando un porcentaje de independientes que fue a votar en contra de Jorge Sobisch, en un partido como el MPN en el que la gran mayoría no saca los pies del plato, el piso del domingo obliga a la oposición a encolumnarse atrás de un solo candidato para tener chances reales.      
Por estas horas esa posibilidad está lejos de concretarse. Ni Pechi Quiroga ni Ramón Rioseco se ven predispuestos a ceder y transformarse en el vice, por más que sigan manteniendo reuniones. También está en carrera Javier Bertoldi, quien quiere hacer una alianza con Rioseco y se mostró abierto, si es necesario, a ser el “acompañante” de la fórmula, pero solo del petrolero, porque no quiere saber nada con el capitalino.  
Otro aspecto que no ayuda es que desde el entorno de Cristina Fernández no se ponen de acuerdo en qué hacer en Neuquén. Unos apuestan a una fórmula Pechi-Rioseco y otros creen que tiene que ser Rioseco-Bertoldi. Pero nadie habla todavía sobre lograr un acercamiento entre los tres. Y de fondo está la buena relación que tiene el kirchnerismo nacional con el gobernador Jorge Sapag, quien el domingo recibió un fuerte respaldo con el triunfo de un dirigente de su riñón. Es probable que haya algunos referentes cercanos a la Presidenta que no estén muy entusiasmados en fortalecer a la oposición y prefieren seguir siendo funcionales al MPN. Por si fuera poco, las generales serán en mayo y los tiempos también juegan a favor del partido provincial.