Mientras Quiroga no confirma si irá por su reelección y el MPN fijó internas pero no se conoce quién será “el candidato” al que apostará el oficialismo, se abrió el juego dentro del kirchnerismo y sus fuerzas aliadas.
Un sector del Frente para la Victoria, el que lidera Parrilli, salió a la cancha, propuso a Ungar para intendente y quiere competir en las PASO del 9 de agosto. Otros peronistas dicen que es inviable y que hoy la prioridad es la puja que se viene entre Randazzo y Scioli. Aseguran que falta mucho porque afirman que Pechi retrasará lo máximo posible la convocatoria para que “la gente se olvide” del traspié del 26 de abril.
En este contexto, aparece la figura de quien se convirtió en la principal referencia de la oposición provincial, Ramón Rioseco. Cuando todavía resuenan los festejos por el triunfo de su candidato en Huincul, hay dos preguntas que afloran de inmediato. La primera es si buscará una banca en el Congreso y, en caso de hacerlo, si será dentro del FpV, porque hasta ahora los guiños han tenido otra dirección.
Y la otra cuestión es qué rol jugará en las elecciones capitalinas. Se sabe que detrás del acuerdo que lo llevó a competir por la gobernación estuvo el vínculo con Parrilli, relación que considera muy importante en su construcción de cara a 2019. Pero el dilema que se le planteará es qué hará con Mercedes Lamarca, quien ya está lanzada y no quiere internas. Cierto es que la concejal es la que mejor mide por fuera del quiroguismo y el MPN, y encima Libres del Sur fue el único partido que acompañó en Huincul. No será fácil la decisión para Rioseco, quien tendrá que afinar su estrategia para no salir desgastado en un proceso que, a priori, le puede generar más un dolor de cabeza que sumarle capital político.