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Un nuevo y extraño fútbol

Acá se lo extraña. Allá volvió extraño. El fútbol que vimos ayer, en el regreso de la Bundesliga, es o parece “otro deporte” en varios aspectos. Que poco tienen que ver con su esencia, con su espíritu, con la pasión de multitudes. Pero con los que habrá que aprender a convivir y adaptarse para al menos tener acción y terminar con la abstinencia en la parte del planeta que más nos interesa, en Argentina.

En ese nuevo escenario mundial, producto de la pandemia del coronavirus que puso en jaque al planeta entero, muchas son las curiosidades, aristas y particularidades que exhibió en la víspera la Bundesliga.

Estadios vacíos, barbijos y lo que más cuesta digerir: festejos sin abrazos, reemplazados por las celebraciones con coditos. Fue el colombiano Radamel Falcao García uno de los primeros en quejarse de las normas, que pueden tener cierta lógica pero desvirtúan una de las cosas más lindas de “la pelota”: el grito de gol, el estallido.

El regreso de la Bundesliga mostró aristas y curiosidades impropias de tan lindo deporte. A adaptarse.

Muy atendible lo que esgrimió el astro cafetero del Galatasaray de Turquía en redes sociales: “Viendo el retorno del fútbol me pregunto: ¿existirá una razón técnica para que no se permita el abrazo en los goles? Durante todo el partido estamos en constante contacto. ¡En un tiro de esquina están los defensores encima tuyo! En las barreras están todos juntos”, escribió.

En fin, cuestiones para mejorar y ajustar, y a las que habrá que adecuarse. En Argentina la expectativa es regresar en septiembre, también sin hinchadas y con los recaudos del caso. Por lo pronto, la Bundesliga, esa fría aunque competitiva liga alemana, logró que ayer muchos acá se prendieran a la tele. A ver fútbol, en verdad a observar el “nuevo fútbol”. ¿Eso es fútbol?