Por Pablo Scatizza
Historiador Universidad Nacional del Comahue
El debate de la causa ha sido realmente muy importante e interesante. Personalmente, por trabajar en la fiscalía precisamente en la instrucción de la causa, conocía en detalle cada uno de los casos. Y sin embargo me sorprendí una y otra vez con la nueva información y los nuevos datos que aportaron cada uno de los testigos que declararon. En este sentido, la posibilidad de que aquellas personas que sufrieron en carne propia la represión estatal antes y durante la dictadura pudieran dar su testimonio, reconstruir ante un tribunal judicial, con todo lo que ello significa en términos de legitimidad y publicidad, ha sido muy importante. Ello sin negar, claro, lo lamentable que estos procesos judiciales hayan tardado más de 30 años en completarse, lo cual implicó que muchos de los responsables murieran impunes y que hoy la mayoría de ellos pasa y pasará el resto de sus días, lamentablemente, cómodos en sus casas por tener más de 70 años y recibir el beneficio de la prisión domiciliaria. Pero al menos se hicieron y se están haciendo -a diferencia de otros países que pasaron por situaciones similares- lo que permitió y permite, además de condenar a algunos pocos de sus responsables, que se ventile y conozca parte de la historia más terrorífica que vivió nuestro país. Seguro que no “la verdad histórica”, como suele exigírsele injustamente a un proceso judicial, pero sí una parte importantísima de un pasado que duele y del cual poco aún se conoce.