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Un pasito más para la inclusión

Algunas cosas están cambiando para bien. En medio de campañas contra el bullying y pronunciamientos discriminatorios, es saludable enterarse de que hay hechos que vale la pena destacar porque no sólo nos ayudan a abrir la cabeza, sino también el corazón.

Benjamín Génova, un hombre trans que viene peleando desde que tiene uso de razón para transformar su cuerpo, logró lo que hace algunos años parecía imposible: que una obra social (en este caso el Instituto de Seguridad Social del Neuquén) le reconozca el 100 por ciento de la cobertura en su tratamiento hormonal, tan necesario para su calidad de vida y su autoestima.

En realidad, el ISSN no hizo otra cosa que cumplir con el artículo 11 de la ley Nacional de Identidad de Género, que garantiza el derecho a la salud de las personas trans en todo el territorio argentino. Pero lo que parecería ser una obviedad podría haberse convertido en un camino de obstáculos administrativos (de esos que ya se denunciaron varias veces en distintos lugares del país) que lo único que hacen es encubrir una discriminación que todavía cuesta superar y que genera mucha angustia en quien la padece.

No es la primera vez que Benjamín tiene un reconocimiento del Estado en su lucha por lograr la identidad de género. El hospital Castro Rendón fue el centro de salud que lo atendió durante todo el proceso de adecuación de su cuerpo.

Siempre se dice que la mejor forma de predicar con el ejemplo o de formar conciencia debe venir de arriba hacia abajo.

La buena noticia que recibió Benjamín y que lo colma de felicidad hace pensar que, de a poco, el camino del respeto y la inclusión no parece estar tan borroso. Enhorabuena.

Las coberturas médicas muchas veces esconden la discriminación detrás de la burocracia.