Un refugio para leer en el hospital de Centenario

Crearon una biblioteca ambulante para pacientes.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- “Quiero leer un libro”, pidió una paciente que desde hacía varios días se encontraba internada en el área Clínica Médica del Hospital de Centenario. El enfermero Alex Erices le respondió que no tenía ningún libro. Se sintió mal por no poder satisfacer la necesidad de la mujer. Durante ese día, mientras seguía asistiendo a los demás pacientes, no dejó de pensar en ese pedido y se dijo que algo tenía que hacer.

“Ese pedido me fue haciendo ruido con el correr de los días. Después, la paciente fue derivada al hospital Castro Rendón por su gravedad”, explica Alex. Unos días después se reunió con sus compañeros de Cuidados Paliativos y les planteó la idea de crear un espacio dentro del hospital que ofrezca libros a pacientes y familiares de estos.

“Hay pacientes que pasan mucho tiempo acá, muchas personas que aguardan en la sala de espera del hospital o familiares de los pacientes internados. Se nos ocurrió la posibilidad de que tengan acceso a un libro”, explica el enfermero que trabaja en el hospital desde 2003.

Ante la imposibilidad de contar con un espacio físico para crear una biblioteca, Alex recordó que había un carrito que antiguamente funcionaba para trasladar sábanas y comida a las habitaciones y que estaba abandonado en el patio del hospital. “Cuando lo vimos en el patio, abandonado y sin uso, dijimos que era lo que necesitábamos para concretar este proyecto”, describe.

Un carpintero amigo realizó en forma gratuita los arreglos que requería, colocó las puertas y un estante. Después convocaron a Lili Quintana, una reconocida artista plástica de Centenario, quien junto a integrantes de su taller dibujaron y pintaron el carrito.

Los estantes del carrito se fueron llenando de libros a partir de donaciones que realizó la Biblioteca Popular “Jorge Fonseca” de Centenario. “Bastante gente se comprometió con el proyecto entre ellos la gente de la Biblioteca Fonseca, quienes traerán libros cada dos o tres meses para ir rotándolos””, precisa Alex.

El carrito literario del hospital funcionará todos los días y tendrá libros de todos los géneros literarios, “especialmente cuentos, novelas y espirituales”.

Comentó que, por lo general, en los hospitales se colocan televisores como pasatiempo. “Un libro puede ser la mejor forma de desconectarse de la enfermedad o del sufrimiento que están atravesando. Creemos que la literatura permite conectarse con otras cosas. Hay pacientes que requieren de tranquilidad y me parece que el libro le puede dar eso”, explica.

La iniciativa impulsada por Alex y el equipo de profesionales de Cuidados Paliativos del hospital va más allá de proporcionar un rato de lectura a los pacientes, también los distraen y alivian de sus preocupaciones. No sólo los medicamentos pueden ayudar a los pacientes, también los libros.

“Creemos que un libro puede ser la mejor forma de desconectarse de la enfermedad o del sufrimiento que un paciente está atravesando”, dijo Alex Erices, enfermero e integrante del área de Cuidados Paliativos del hospital de Centenario

Un carrito creado por siete corazones

El enfermero Alex Erices destacó el trabajo realizado por la artista plástica de Centenario Lili Quintana y sus alumnas del taller, quienes pintaron el carrito literario del hospital.

“Durante varios días Lili y sus alumnas estuvieron pintando el carrito”, comenta el enfermero a LM Neuquén.

Se destaca el dibujo del hospital y de los arbustos donde escribieron palabras representativas como dignidad, esperanza, alegría, empatía, amor, espíritu, entre otras.

El carrito también presenta siete corazones que, según Quintana, representan a cada uno de los integrantes del área de Cuidados Paliativos del hospital.

También hay frases que tienen relación con la importancia de la lectura.

En nuestro país, en el Hospital de Niños de La Plata funciona una Biblioteca Ambulante que recorre las salas para llevar cuentos a los niños internados. En abril de 2010, Candela Godoy, empleada del hospital, se le ocurrió la idea de armar una Biblioteca Ambulante para recorrer las habitaciones y entretener a los nenes que se encontraban internados.

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