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Un Techo para mi País cambió su nombre y logo

Desde ayer la ONG se llama TECHO. Afirman que las modificaciones son una estrategia de trabajo.

“Luego de 15 años se inicia un proceso que pretende reflejar el paso de su fase fundacional y expansiva a una nueva etapa en busca de la consolidación”, señalaron desde la ONG.
 
Neuquén
> La ONG Un Techo para mi País (UTPMP) cambió su imagen como estrategia para profundizar el trabajo en la comunidad. Así, a partir de ayer se denomina TECHO y tienen como presentación un nuevo logo.
“De acá en adelante vamos a incidir, a meternos en los proyectos que faltan. Tenemos que dar un paso adelante porque hoy es eso lo que nos exigen los vecinos desde los barrios. Tenemos incluso que sentarnos con autoridades municipales y acompañarlos en la regularización de los servicios”, sostuvo la directora general de TECHO en Neuquén, Carla García.
“Luego de 15 años de trabajo, UTPMP inicia un proceso que pretende reflejar el paso de su fase fundacional y expansiva a una nueva etapa en busca de la consolidación, donde la gestión, el impacto y el desarrollo comunitario toman un rol protagónico en su modelo de trabajo”, señalaron desde la ONG a través de un comunicado.
García señaló que el cambio se debe a una actualización del proyecto luego de realizar un diagnóstico no sólo en Argentina -donde funcionan desde el 2003- sino también en el resto de América Latina.
“Como se encontraron falencias, a partir de ahora trabajaremos con las familias desde otra instancia, más integrados a ellas para profundizar el desarrollo comunitario buscando así una incidencia política desde la hora cero con participación ciudadana. Queremos escucharlos a través de las asambleas dentro de los barrios”, agregó la directora en Neuquén de TECHO.
 
Desarrollo comunitario
En pos de erradicar la pobreza, la estrategia de trabajo ahondará hacia el fomento del desarrollo comunitario en asentamientos precarios -a través del fortalecimiento de las comunidades-; la promoción y conciencia de la acción social con énfasis en la masificación del voluntariado crítico y participativo; y la incidencia en política que promueva los cambios estructurales necesarios para evitar que la pobreza se siga reproduciendo.
“Sería el primer paso que antes lo hacíamos en la segunda etapa mediante las mesas de trabajo. El verdadero cambio se sentirá en otros países latinoamericanos, donde la labor concluía con las construcciones de viviendas. En Argentina, ese cambio no será tan abrupto o tan marcado, todo depende del proceso que se esté dando en cada país”, agregó García.