Nunca es fácil concretar el sueño de estar presente en la mítica prueba, pero fiel a su estilo, López Jové buscó de todas las maneras posibles estar en el punto de partida.
Mostró que tiene un gran potencial, construido a fuerza de trabajo y humildad, la que lo hizo destacarse en una prueba que, habitualmente, genera más tristezas que alegrías para aquellos que llegan con las migajas que dejan los poderosos.
No ha sido una prueba fácil, pero lo ha puesto en el escenario mayor y en un lugar especial para continuar el crecimiento profesional de quien es, ahora, un amateur que debe ganarse la vida en la calle del trabajo y conquistar día a día.
El apoyo de Marcelo Sánchez y de Kawasaki fue clave, pero tanto el mendocino como la marca sabían con qué “máquina” se iban a encontrar.
Comenzó como una aventura y hoy puede terminar como una “hazaña”: acción o hecho, y especialmente hecho ilustre, señalado y heroico. Seguramente será el comienzo de algo grande, que Esteban López Jové sentirá hoy luego de que deje su moto en el vivac para festejar porque, termine como termine, ya ganó.