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Una condena ejemplar

Se conoció ayer que el fotógrafo de los books fue condenado por abusar sexualmente de su sobrina cuando tenía 14 años. En ese contexto, el hombre le ofreció de regalo para su cumpleaños de 15 un álbum de fotos, que se transformó en una seguidilla de abusos y un trauma que casi le cuesta la vida a la joven que pretendió suicidarse al menos cinco veces.

La joven víctima se sometió a distintas pericias psicológicas y psiquiátricas por las que cinco especialistas coincidieron en darle credibilidad al relato. Totalmente opuesta fue la postura del fotógrafo y su defensor, que no aceptaron realizar ninguna pericia psicológica, quizás porque se podría haber obtenido un perfil criminal bastante claro. Pero esto quedará sólo en las presunciones, por desgracia.

De todas formas, nada nos impide analizar algunos aspectos que llevan a definir al fotógrafo como “un abusador de manual”, como lo dijo el fiscal de Delitos Juveniles Germán Martín, o “un pedófilo manipulador”, como explicó la perfiladora criminal Laura Quiñones Urquiza.

El hombre se aprovechó de su sobrina de 14 años y como ardid para captarla se valió de sus ascendencia familiar, su “tan prestigioso” trabajo de fotógrafo y el regalo de un book para su cumple. Su inteligencia le permitió manipular y aprovecharse de la inmadurez propia de una adolescente que no podía consentir una relación sexual que desconocía y que frente al avance del perverso tío se sumió en el silencio. “El silencio era terror”, describió Martín, que aseguró que “no hay que confundir silencio con consentimiento”.

Con todos estos elementos no hace falta pericia alguna para saber que estamos frente a un tipo muy perverso y peligroso.

El fotógrafo se negó a las pericias para definir su perfil, pero se observa que es un manipulador y abusador.