La farsante levantó donaciones con esa triste historia y denunció al Estado por no cooperar. Desarrollo Social de Plaza Huincul pecó por no chequear la trama, pero era entendible que en medio de tanto drama se dejara de lado la burocracia. El Municipio le entregó casi 3000 pesos.
El shock mediático que causó el caso sirvió para que todos los actores, comuna, gobierno provincial, Justicia y Policía, buscaran a la víctima y a sus hijo. Nunca aparecieron porque fue todo una cruel estafa a la sensibilidad de la gente.
Otras historias similares aparecieron en el legajo social de la estafadora. Hoy la gente reacciona en la redes sociales y escracha a la despiadada que usó a toda la comunidad para beneficiarse.