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Una guerra que nunca termina

Las cuentas pendientes entre delincuentes se pagan. Los muchachos después de un tiempo no se olvidan de lo que pasó como le podría pasar a cualquier vecino que se agarre una bronca con otro. En el ambiente pesado las cuentas se saldan y es una verdad absoluta.

Aclarando. El jueves a la mañana y a la tarde pasaron baleando la casa de Jonathan Lefipan Lefin y Darío “Payasito” Maripan, dos de los jóvenes que fueron detenidos y juzgados por el crimen de Diego “Bombo” Oyarzo, ocurrido el 7 de noviembre de 2016.

Ambos están identificados por la Policía como los cabecillas de la banda de los Chavos, que opera en toma La Familia y se dedica al narcomenudeo. La de los Chavos es una banda que empezó de pibes en La Familia y que les ganó la parada a los Bin Laden que manejaban la toma a su antojo. Cuando en 2015 fueron asesinados los dos líderes de los Bin Laden, de apellido Soazo, los Chavos aprovecharon la caída para ir por todo el territorio y lo consiguieron.

Ahora, Lefin y el Payasito son un blanco móvil para el Chucky, conocido delincuente que vive en Balsa Las Perlas y que era muy amigo del Bombo.

“El Chucky no va a parar hasta matar a uno”, confió una fuente policial. El motivo no es sólo el crimen, sino que el Payasito quedó absuelto por la duda razonable y a Lefin sólo lo condenaron por manejar el auto desde el que salió el disparo contra el Bomba, por lo que la pena que recibirá será en suspenso y no irá a la cárcel. Por eso es que “se las han jurado”, reveló el informante.

A partir de ahora, la suerte judicial de los Chavos podría transformarles la vida, a ellos y los suyos, en una pesadilla tal como le ocurrió al Bombo que zafó por el crimen del Colo Pereyra pero lo fueron a buscar y lo terminaron matando. La Policía sabe esto pero poco puede hacer porque por más custodia que le pongan, ni bien la levanten van a ir por ellos porque en ese ambiente las cuentas se pagan.