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"Tu bebé nació muerto", le dijeron a Karina, 26 años atrás. Por entonces era una adolescente de 14 años cuando quedó embarazada y decidió seguir adelante con su embarazo.
Karina, ahora maestra de Temperley, contó que el dolor por esa pérdida no se calmó con el paso del tiempo pero con el apoyo de su familia pudo localizar a su hija en San Martín de los Andes 26 años después, que es donde reside.
En su momento bloqueó esa pérdida. Luego se casó y cuando con su marido quisieron tener hijos, le dijo a su obstetra que era primeriza.
Tras confiarle la verdadera historia a su psicóloga, compartió el secreto con sus hijos ya adolescentes y su marido. Ahí empezó a buscarla."No sabíamos por dónde empezar. Fuimos a la Defensoría del Pueblo, al Registro Nacional de las Personas de La Plata, al INADI, a Abuelas y a Madres de Plaza de Mayo; todos nos cerraron las puertas", narró Karina, quien prefirió reservar su apellido.
En el registro civil de Temperley le dijeron que no se podía acceder a la documentación pero después descubrió que su hija estaba anotada el mismo día de su parto -el 10 de abril de 1987- como hija biológica de otra persona.
Tanto la madre de Karina como la partera le negaron la historia y ratificaron que su bebé había nacido muerto.
Sin pistas, en marzo de 2013 publicó su historia en la página "Hijos biológicos que buscan su identidad". Dijo que recibió muchas respuestas pero ninguna era la esperada. Con el paso del tiempo recibió el mail de una chica de San Martín de los Andes que le contó que sus datos coincidían con los de su hermana.
"Al día siguiente me llamó su papá y quedamos en volver a hablar al otro día. Me enteré que se llamaba María Celeste Pareto, que tenía 26 años y que era mamá. ¡La veíamos tan parecida a mí!", rememoró la mujer.
Para su hija fue toda una sorpresa, "un balde de agua helada, porque le habían dicho que su madre había muerto y que los abuelos la regalaron".
"Nos hicimos el ADN y un 11 de septiembre de 2013, justo el Día del Maestro, soy maestra, recibí como regalo que teníamos un 99,996 % de compatibilidad. Mi casa estalló, fue una fiesta", contó Karina.
Con los sueldos de docentes de ella y su marido se les complicaba el viaje de ellos y los dos hijos para llegar a San Martín de los Andes a conocer a Celeste, pero lo pudieron hacer gracias a la solidaridad de conocidos y amigos.
"Nos dimos un abrazo profundo, lleno de sentimientos. Cuando la abracé sentí que era ella, que era mía y que estaba ahí presentándoles a sus hermanos", recordó emocionada la mujer que hoy tiene 44 años.
"No sólo encontré una hija sino también un nietito. Pasamos momentos juntas, ahora estamos distanciadas porque hubo cosas que no pudimos conciliar", se lamentó sin profundizar en las razones.
"Quiero decirle que la amo. Te espero hija, espero mi nieto. Tus hermanos te esperan, somos una familia con mucho amor para dar. No queremos robar ningún corazón, sabemos que tu corazón es grande y tenés lugar para todos. Yo, tu mamá, te espero", concluyó.