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Una pausa en el conflicto con estatales

En medio de la campaña electoral, se tiñó de acusaciones cruzadas e interesadas. Intervino el Obispado y dio un paraguas de equilibrio que permitió retomar el diálogo.
“Hemos entablado relaciones de mutuo respeto y diálogo con todos los sectores sociales, siendo la paz social uno de los logros que podemos exhibir con mayor orgullo”. La frase de la ministra de Coordinación, Zulma Reina, resume gran parte de los acontecimientos de la semana que se sucedieron en una suerte de coctelera con ingredientes sólidos y líquidos, la campaña electoral y las movilizaciones de los gremios estatales.
El otro tema de atención en la semana que pasó fue la gestión que realizó el gobierno provincial en Chile bajo el paraguas de la reunión binacional donde participaron 14 gobernadores de provincias limítrofes con sus pares trasandinos (una innovación para la forma unitaria de gobierno en Chile) ante la Empresa Nacional de Petróleo de Chile. Le planteó la posibilidad de reanudar o, mejor dicho, aumentar las exportaciones de gas para que los gasoductos que cruzan la cordillera no estén ociosos. La fórmula que les planteó fue: vengan, hagan inversiones en gas no convencional y después pueden usarlo. Con esa herramienta en la mano Jorge Sapag espera romper la postura del gobierno nacional de restringir las ventas al exterior hasta no asegurar el mercado interno.
Los trabajadores estatales nucleados en ATE cumplieron con su promesa de cortar la Ruta 22 en Arroyito, localización que es estratégica por el puente sobre el canal principal de riego que no deja opciones de cruces alternativos. También es una realidad que el nombre de Arroyito se asocia con los sucesos del 4 de abril de 2007 que le costó la vida a Carlos Fuentealba. La medida se cumplió con la clásica virulencia, desabastecimiento de combustible en el interior, amenazas cumplidas de ampliación de piquetes en la ruta nacional que va hacia el Sur y de la Ruta Provincial 17.
Voceros del Gobierno identificaron al gremio de estatales con el partido Unión de los Neuquinos al que le atribuyeron aviesas intenciones de provocar caos para mancillar la imagen del candidato del MPN. Al candidato del frente neuquino le resultó muy difícil establecer un equilibrio entre no criticar a los gremios porque de última son sus socios electorales, no avalar la medida por las consecuencias para la vida cotidiana que tienen, y aprovechar el escenario para culpar al gobernador/candidato de los supuestos males de descuidar los servicios básicos del Estado.
Asociar la actual situación con la de 2003 cuando el ex gobernador Jorge Sobisch se alzó con el 57 por ciento de los votos cuando el puente con Cipolletti estuvo cortado, no es una idea demasiado apropiada. Volviendo al concepto de la carta que le envió Reina al cura Rubén Capitanio, la “gran” diferencia de forma y de fondo de hacerle frente a un reclamo entre el anterior y el actual gobierno es justamente esa: no jugar en el terreno del enfrentamiento y de la catarsis verbal. El resultado está a la vista.
El Obispado neuquino medió sin grandes anuncios y convenció a los gremios que abandonaran las rutas con el argumento de que el gobierno iba a retomar la mesa de diálogo –en rigor nunca dejó de estar—por lo que si el aumento se pagaba en cuotas o se invertía más en determinados servicios públicos tuvo una pausa, saludable para la campaña que no se teñirá de cuestiones coyunturales y también para quienes transitan las rutas y movilizan el esquema económico de la provincia.
Hay que aclarar cómo es la situación de los otros gremios estatales. El de los maestros sufre una fractura donde dos extremos chocan en forma permanente y en un muy tenso plenario de seccionales realizado en Junín de los Andes adoptaron una solución salomónica, negociar entre todos, no en comisión, aunque desde el gobierno no se ha dicho una palabra en torno a la propuesta. De igual manera para la semana que se inicia los sectores rebeldes llamaron a un paro de 48 horas que abrazará el feriado del miércoles. UPCN siempre tiene actitudes moderadas y aceptó la propuesta de aumento que ofreció el gobierno para el escalafón general, donde no está el sector salud, el más combativo.
Esta semana volverán a verse las caras como una suerte de realidad circular mientras se gana o se pierde el plazo que conduce a las elecciones del 12 de junio.
 
Desde Chile
No es la primera vez que un gobierno provincial hace su apuesta fuerte a la integración con Chile. Este país, aunque no está en el Mercosur como socio pleno, mantiene una relación comercial cordial con Argentina aunque en los términos diplomáticos puede tener escollos.
Desde Neuquén parten dos oleoductos y gasoductos que atraviesan la Cordillera y Chile construyó su matriz energética en los ´90 dando por descontado que su gran abastecedor iba a ser Argentina. No se pudo continuar porque Argentina creció tras la devaluación y necesitó ese combustible para el mercado interno.
Más allá del precio político que tiene el hidrocarburo, atraer inversiones del vecino país puede ser una opción que no se había auscultado amén de las colocaciones de capital que hicieron empresas alimentadas con fondos de pensión en la privatización de las energéticas.
No pasó desapercibido también la postura formal del  gobierno para priorizar el paso Pichachén. ¿Qué significa ese formulismo? Argentina y Chile tienen bajo ese concepto doce pasos, dos de los cuales están en Neuquén, Samoré y Pino Hachado. Estar priorizado implica que las inversiones en infraestructura que se planifican deben tenerlos en cuenta. Después del terremoto del año pasado en Chile las obras de puentes del lado chileno hacia el Pichachén quedaron abandonadas y se requiere una mayor inversión para reactivarlas. Es un paso que no está asfaltado pero de mucha importancia para el norte neuquino y su vinculación con el Bío Bío.