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Una puerta que se abrió en San Martín de los Andes

Sapag se mostró a favor de la re-reelección en un mensaje que fue mucho más que una definición conceptual y que busca allanar el camino para intentar acceder a un tercer mandato.

Por Ramiro Morales

Las crónicas se olvidarán de Plaza Huincul y Chos Malal y dirán que fue en San Martín donde el gobernador Jorge Sapag inauguró la senda re-reeleccionista. Porque aunque aún no haya definido su candidatura, lo del viernes en la localidad cordillerana fue una definición que supera la inmediatez conceptual. El gobernador dijo, palabras más palabras menos, que la “re-re” es una herramienta electoral válida, que no debe asustar, porque, en todo caso, “es el pueblo el que finalmente decide”.
Nada dijo de su postulación, pero la luz verde a la posibilidad de acceder a un nuevo mandato es una forma velada de reconocer que la intención existe y que se evalúa hacia adentro del partido. Por lo bajo, sin embargo, todos ponen un reparo: será clave el escenario nacional. Si Cristina Kirchner decide ir por un tercer gobierno abrirá las puertas a que los gobernadores, entre ellos el neuquino, puedan tomar esa opción. La propia pulseada de poder que se da a nivel nacional obliga a dilatar esa decisión, lo que no impide ir tanteando el terreno. En eso parece haber pensado Sapag esta semana cuando se definió a favor de la “re-re”.
En realidad, las declaraciones en San Martín tienen varias lecturas. La primera de ellas, la más evidente, es el operativo clamor. Las banderas con la leyenda “Sapag 2015” no son otra cosa que la preparación del terreno, la apertura de una ventana hacia lo posible. En cualquiera de los casos, será la militancia la que empuje a un tercer mandato.
La otra lectura es la del debate social. A modo de sonar, el gobernador largó una onda para esperar el rebote. Ese rebote servirá para las futuras decisiones. Máxime cuando buena parte de la oposición K no puede manifestarse en contra de una “re-re”, ante la posibilidad de que su máxima referente nacional acuda al mismo camino.
 
Posibilidades legales
Pero de todas las definiciones que dio Sapag esta semana, posiblemente la que más se debata en los próximos días sea la de qué camino tomar para llegar a la “re-re”. El gobernador aseguró que podría hacerse a través de una enmienda, es decir, un agregado a la Constitución Provincial para permitir acceder a un tercer mandato.
La otra opción, la que seguramente buscarán traccionar los opositores es la de una reforma constitucional. Ambas tienen sus matices y sus contrapuntos.
Tal como lo indica el artículo 318, “para simples enmiendas, que no alteren el espíritu de la Constitución, la Legislatura podrá resolverlas por dos tercios de los votos”. Se necesita una mayoría agravada que el MPN no tiene ni siquiera sumando a sus aliados, aunque está lejos de ser imposible de conseguir. De hecho, se obtendrá la semana entrante cuando se apruebe el programa de emisión de bonos por 330 millones de dólares.
El otro escollo con el que podría encontrarse el oficialismo es que cualquier enmienda debe ser ratificada con un referéndum. En este caso, de darse un escenario de polarización, el “no” a una eventual reforma podría aglutinar a fuerzas dispares. Pero este análisis puede resultar apresurado: hay muchas fuerzas opositoras que seguramente apoyarán la introducción de la “re-re” en la Constitución.
La otra opción para sumar esta herramienta electoral es convocar a una Convención Constituyente. En este caso, el proceso sería idéntico a la reforma del 2006, durante el gobierno de Jorge Sobisch: se necesita una ley de la Legislatura y un llamado a elecciones para definir los convencionales.
 
Antecedentes cercanos
La reforma de 2006 es el antecedente más cercano de este proceso. Durante el proceso se impulsó un cambio integral pero se mantuvo, por ejemplo, la reelección durante un solo período consecutivo. Esta regulación, justamente y tal como lo recordó Sapag en San Martín, fue introducida en el texto original -aprobado en 1958- a través de una enmienda. Fue en 1994, cuando también se modificó la integración del Poder Legislativo, desde un piso del 3%, habilitando la participación de las minorías.