Por ANDREA DE PASCALIS
La decisión de enterrar el anfiteatro del Parque Central generó en la sociedad una reacción inesperada para muchos. Sin dudas, fue la medida del intendente Horacio Quiroga más cuestionada y que más voces a favor y en contra cosechó.
La situación no cambiará el rumbo de la gestión ni modificará los objetivos del intendente, pero hizo ruido. Y nadie lo puede negar. Es que no tuvo consecuencias trágicas pero la medida estuvo y está en boca de todos. Tal vez si el jefe comunal hubiese anunciado el entierro del anfiteatro junto con nuevas obras en el Parque Central planteando así el proyecto como un lugar común entre sus objetivos y las necesidades de los artistas, la respuesta sería distinta. Al menos no extremas. Como sucede siempre ante una acción inesperada y controvertida, las reacciones también pueden llegar a puntos intensos.
El anfiteatro fue tema de debate inevitable. Nadie dejó de hablar de ello y todos opinaron. Estuvo en los medios regionales y nacionales, en las redes sociales, en la calle y en los ámbitos educativos. Todos hablaron del tema, lo que marca que la sociedad neuquina está atenta y preocupada por la cultura.
Si hay algo que no se puede negar es que la reacción de los jóvenes y artistas fue totalmente espontánea. No hubo detrás intereses políticos que movieran a los vecinos sino que fueron intereses genuinos los que llevaron a desenterrar lo que el intendente tapó con las máquinas. Sorprendió porque convocó a gente de todas las edades y sectores, y lo que por un momento pareció una idea utópica se convirtió en un hecho concreto que revolucionó la vida cotidiana.
Marcó un alerta y planteó la necesidad de pensar en otras políticas culturales, en pensar en la búsqueda de nuevos espacios para la ciudad donde desarrollar la cultura en forma abierta, pública y gratuita. Un problema que no es nuevo y que no sólo se reduce a la esfera municipal.
Como era inevitable, el tema pasó al ámbito político. En el Deliberante, la oposición se unió manifestarse contra de la medida y pedir la reconstrucción del anfiteatro. Fue el primer tema que unió a los bloques en contra de una decisión del intendente y que movió la calma con la que se venía sosteniendo el Concejo. Tampoco rompió relaciones.
Que Quiroga es un intendente controvertido con algunas de sus medidas no hay dudas. Siempre fue así, por lo que tampoco debería sorprender. Pero lo que no esperaba esta vez, seguramente, era una respuesta de la gente de estas dimensiones.
¿Qué va a pasar? Todos se lo consultan. Si hay algo que está claro es que el intendente no cambiará de opinión. Entonces la duda que sobrevuela es qué va a pasar con los jóvenes que están desenterrando el anfiteatro, con los escombros que están sacando y, en definitiva, con el Parque Central.