Superaron las expectativas. Sorprendieron a propios y a extraños. Se sobrepusieron a un contexto muy desfavorable. Salieron airosos, desde lo futbolístico y en varios casos también a nivel resultados, de desafíos complicados en inferioridad de condiciones. Dejaron una gran imagen en la reanudación de la Libertadores pese a otorgar ventajas deportivas. ¿Y son candidatos?
El auspicioso regreso de los conjuntos argentinos deja en evidencia dos cuestiones. Por un lado, el poderío de Boca, River y en menor medida Racing y Defensa, con la excepción de Tigre, que milita en la B Nacional y al que le cuesta estar a la altura por razones obvias. Y por el otro lado, también desnuda las limitaciones de los equipos de otros países.
Iban de punto todos los nuestros. Sin embargo, el saldo resultó más que positivo. Triunfos claros de Boca y del Halcón, empate con sabor a victoria del Millo en Brasil, derrota injusta por la mínima de Racing y el único que desentonó, Tigre, que perdió feo.
Sin dudas que el amor propio del jugador argentino afloró una vez más. Y que la jerarquía pesó, como admitió con resignación Ramón Díaz, entrenador de Libertad de Paraguay, al explicar la categórica caída ante el Xeneize.
También se les quemaron los papeles a varios y se derrumbaron numerosas teorías, pues los conjuntos criollos demostraron que aun sin ritmo futbolístico se puede jugar de igual a igual o superar a un rival que llega con mucho mayor rodaje. Todo lo contrario a lo que indicaban los manuales.
Fue un verdadero milagro albiceleste el del jueves en el retorno de la Copa. En la vuelta, los equipos argentinos respondieron como para ilusionar con la vuelta...