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Vaca Muerta, en las sombras

Este año hubo un pico histórico de producción de crudo. Pero el 2019 cierra con dudas sobre el futuro.

Cierra un año complejo para Vaca Muerta. De contradicciones y de un proyecto que aún puede ser, de acuerdo a lo que suceda en esta transición donde todos miran con atención los primeros pasos en materia energética, en el nuevo gobierno de Alberto Fernández. Por un lado, Neuquén tuvo en septiembre una producción récord de crudo, en el contexto de la migración a esa ventana, tras la caída de la Resolución 46 que subsidiaba el shale gas. Se sacaron 148.079 barriles de petróleo por día, que equivale a la producción de hace más de 10 años. En ese aspecto, la cuenca no convencional y segundo reservorio de shale gas más importante por fuera de Estados Unidos funciona. Pero por otro lado, se asoman noticias no tan buenas. El congelamiento en el precio del barril Brent, en torno a los 50 dólares y con una diferencia de 12 pesos con el cambio oficial, durante tres meses, generó una distorsión tremenda en los precios. Se cayeron equipos de perforación y las acciones de las operadoras argentinas, como YPF, en Wall Street cayeron un 45% solo dos días después de las PASO. Las casas matrices de las multinacionales aún no definieron los planes de inversión en la provincia para 2020 y el clima está enrarecido. El sindicato petrolero negocia las suspensiones al personal para evitar despidos, pero la sangría que dejó la baja de la actividad aún no puede compensarse, mucho menos en un clima de transición. Si bien las petroleras facturaron más de $18 mil millones en septiembre, con una suba del 20% interanual, hay una caída en dólares. En Vaca Muerta las operadoras facturan una cifra similar a la que se invierte y el sol no asomará fácil hasta saber qué reglas regirán en el futuro.